domingo, 8 de octubre de 2017

DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL PARA LA PAZ

DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL PARA LA PAZ


DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL PARA LA PAZ
Al-Azhar Conference Centre, El Cairo, Viernes 28 de abril de 2017

Al Salamò Alaikum!

Es para mí un gran regalo estar aquí, en este lugar, y comenzar mi visita a Egipto encontrándome con vosotros en el ámbito de esta Conferencia Internacional para la Paz. Agradezco a mi hermano, al Gran Imán por haberla proyectado y organizado, y por su amabilidad al invitarme. Quisiera compartir algunas reflexiones, tomándolas de la gloriosa historia de esta tierra, que a lo largo de los siglos se ha manifestado al mundo como tierra de civilización y tierra de alianzas.
Tierra de civilización. Desde la antigüedad, la civilización que surgió en las orillas del Nilo ha sido sinónimo de cultura. En Egipto ha brillado la luz del conocimiento, que ha hecho germinar un patrimonio cultural de valor inestimable, hecho de sabiduría e ingenio, de adquisiciones matemáticas y astronómicas, de admirables figuras arquitectónicas y artísticas. La búsqueda del conocimiento y la importancia de la educación han sido iniciativas que los antiguos habitantes de esta tierra han llevado a cabo produciendo un gran progreso. Se trata de iniciativas necesarias también para el futuro, iniciativas de paz y por la paz, porque no habrá paz sin una adecuada educación de las jóvenes generaciones. Y no habrá una adecuada educación para los jóvenes de hoy si la formación que se les ofrece no es conforme a la naturaleza del hombre, que es un ser abierto y relacional.
La educación se convierte de hecho en sabiduría de vida cuando consigue que el hombre, en contacto con Aquel que lo trasciende y con cuanto lo rodea, saque lo mejor de sí mismo, adquiriendo una identidad no replegada sobre sí misma. La sabiduría busca al otro, superando la tentación de endurecerse y encerrarse; abierta y en movimiento, humilde y escudriñadora al mismo tiempo, sabe valorizar el pasado y hacerlo dialogar con el presente, sin renunciar a una adecuada hermenéutica. Esta sabiduría favorece un futuro en el que no se busca la prevalencia de la propia parte, sino que se mira al otro como parte integral de sí mismo; no deja, en el presente, de identificar oportunidades de encuentro y de intercambio; del pasado, aprende que del mal sólo viene el mal y de la violencia sólo la violencia, en una espiral que termina aislando. Esta sabiduría, rechazando toda ansia de injusticia, se centra en la dignidad del hombre, valioso a los ojos de Dios, y en una ética que sea digna del hombre, rechazando el miedo al otro y el temor de conocer a través de los medios con los que el Creador lo ha dotado[1].
Precisamente en el campo del diálogo, especialmente interreligioso, estamos llamados a caminar juntos con la convicción de que el futuro de todos depende también del encuentro entre religiones y culturas. En este sentido, el trabajo del Comité mixto para el Diálogo entre el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y el Comité de Al-Azhar para el Diálogo representa un ejemplo concreto y alentador. El diálogo puede ser favorecido si se conjugan bien tres indicaciones fundamentales: el deber de la identidadla valentía de la alteridad la sinceridad de las intencionesEl deber de la identidad, porque no se puede entablar un diálogo real sobre la base de la ambigüedad o de sacrificar el bien para complacer al otro. La valentía de la alteridad, porque al que es diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compañero de ruta, con la genuina convicción de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos. La sinceridad de las intenciones, porque el diálogo, en cuanto expresión auténtica de lo humano, no es una estrategia para lograr segundas intenciones, sino el camino de la verdad, que merece ser recorrido pacientemente para transformar la competición en cooperación.
Educar, para abrirse con respeto y dialogar sinceramente con el otro, reconociendo sus derechos y libertades fundamentales, especialmente la religiosa, es la mejor manera de construir juntos el futuro, de ser constructores de civilización. Porque la única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro, no hay otra manera. Y con el fin de contrarrestar realmente la barbarie de quien instiga al odio e incita a la violencia, es necesario acompañar y ayudar a madurar a las nuevas generaciones para que, ante la lógica incendiaria del mal, respondan con el paciente crecimiento del bien: jóvenes que, como árboles plantados, estén enraizados en el terreno de la historia y, creciendo hacia lo Alto y junto a los demás, transformen cada día el aire contaminado de odio en oxígeno de fraternidad.
En este desafío de civilización tan urgente y emocionante, cristianos y musulmanes, y todos los creyentes, estamos llamados a ofrecer nuestra aportación: «Vivimos bajo el sol de un único Dios misericordioso. [...] Así, en el verdadero sentido podemos llamarnos, los unos a los otros, hermanos y hermanas [...], porque sin Dios la vida del hombre sería como el cielo sin el sol»‎[2]. Salga pues el sol de una renovada hermandad en el nombre de Dios; y de esta tierra, acariciada por el sol, despunte el alba de una civilización de la paz y del encuentro. Que san Francisco de Asís, que hace ocho siglos vino a Egipto y se encontró con el Sultán Malik al Kamil, interceda por esta intención.
Tierra de alianzas. Egipto no sólo ha visto amanecer el sol de la sabiduría, sino que su tierra ha sido también iluminada por la luz multicolor de las religiones. Aquí, a lo largo de los siglos, las diferencias de religión han constituido «una forma de enriquecimiento mutuo del servicio a la única comunidad nacional»[3]. Creencias religiosas diferentes se han encontrado y culturas diversas se han mezclado sin confundirse, reconociendo la importancia de aliarse para el bien común. Alianzas de este tipo son cada vez más urgentes en la actualidad. Para hablar de ello, me gustaría utilizar como símbolo el «Monte de la Alianza» que se yergue en esta tierra. El Sinaí nos recuerda, en primer lugar, que una verdadera alianza en la tierra no puede prescindir del Cielo, que la humanidad no puede pretender encontrar la paz excluyendo a Dios de su horizonte, ni tampoco puede tratar de subir la montaña para apoderarse de Dios (cf. Ex 19,12).
Se trata de un mensaje muy actual, frente a esa peligrosa paradoja que persiste en nuestros días, según la cual por un lado se tiende a reducir la religión a la esfera privada, sin reconocerla como una dimensión constitutiva del ser humano y de la sociedad y, por el otro, se confunden la esfera religiosa y la política sin distinguirlas adecuadamente. Existe el riesgo de que la religión acabe siendo absorbida por la gestión de los asuntos temporales y se deje seducir por el atractivo de los poderes mundanos que en realidad sólo quieren instrumentalizarla. En un mundo en el que se han globalizado muchos instrumentos técnicos útiles, pero también la indiferencia y la negligencia, y que corre a una velocidad frenética, difícil de sostener, se percibe la nostalgia de las grandes cuestiones sobre el sentido de la vida, que las religiones saben promover y que suscitan la evocación de los propios orígenes: la vocación del hombre, que no ha sido creado para consumirse en la precariedad de los asuntos terrenales sino para encaminarse hacia el Absoluto al que tiende. Por estas razones, sobre todo hoy, la religión no es un problema sino parte de la solución: contra la tentación de acomodarse en una vida sin relieve, donde todo comienza y termina en esta tierra, nos recuerda que es necesario elevar el ánimo hacia lo Alto para aprender a construir la ciudad de los hombres.
En este sentido, volviendo con la mente al Monte Sinaí, quisiera referirme a los mandamientos que se promulgaron allí antes de ser escritos en la piedra[4]. En el corazón de las «diez palabras» resuena, dirigido a los hombres y a los pueblos de todos los tiempos, el mandato «no matarás» (Ex 20,13). Dios, que ama la vida, no deja de amar al hombre y por ello lo insta a contrastar el camino de la violencia como requisito previo fundamental de toda alianza en la tierra. Siempre, pero sobre todo ahora, todas las religiones están llamadas a poner en práctica este imperativo, ya que mientras sentimos la urgente necesidad de lo Absoluto, es indispensable excluir cualquier absolutización que justifique cualquier forma de violencia. La violencia, de hecho, es la negación de toda auténtica religiosidad.
Como líderes religiosos estamos llamados a desenmascarar la violencia que se disfraza de supuesta sacralidad, apoyándose en la absolutización de los egoísmos antes que en una verdadera apertura al Absoluto. Estamos obligados a denunciar las violaciones que atentan contra la dignidad humana y contra los derechos humanos, a poner al descubierto los intentos de justificar todas las formas de odio en nombre de las religiones y a condenarlos como una falsificación idolátrica de Dios: su nombre es santo, él es el Dios de la paz, Dios salam[5]. Por tanto, sólo la paz es santa y ninguna violencia puede ser perpetrada en nombre de Dios porque profanaría su nombre.
Juntos, desde esta tierra de encuentro entre el cielo y la tierra, de alianzas entre los pueblos y entre los creyentes, repetimos un «no» alto y claro a toda forma de violencia, de venganza y de odio cometidos en nombre de la religión o en nombre de Dios. Juntos afirmamos la incompatibilidad entre la fe y la violencia, entre creer y odiar. Juntos declaramos el carácter sagrado de toda vida humana frente a cualquier forma de violencia física, social, educativa o psicológica. La fe que no nace de un corazón sincero y de un amor auténtico a Dios misericordioso es una forma de pertenencia convencional o social que no libera al hombre, sino que lo aplasta. Digamos juntos: Cuanto más se crece en la fe en Dios, más se crece en el amor al prójimo.
Sin embargo, la religión no sólo está llamada a desenmascarar el mal sino que lleva en sí misma la vocación a promover la paz, probablemente hoy más que nunca[6]. Sin caer en sincretismos conciliadores[7], nuestra tarea es la de rezar los unos por los otros, pidiendo a Dios el don de la paz, encontrarnos, dialogar y promover la armonía con un espíritu de cooperación y amistad. Nosotros, omo cristianos —y yo soy cristiano— «no podemos invocar a Dios, Padre de todos los hombres, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios»[8]. Hermanos de todos. Más aún, reconocemos que inmersos en una lucha constante contra el mal, que amenaza al mundo para que «no sea ya ámbito de una auténtica fraternidad», «a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas inútiles»[9]. Por el contrario, son esenciales: En realidad, no sirve de mucho levantar la voz y correr a rearmarse para protegerse: hoy se necesitan constructores de paz, no de armas; hoy se necesitan constructores de paz, no provocadores de conflictos; bomberos y no incendiarios; predicadores de reconciliación y no vendedores de destrucción.
Asistimos perplejos al hecho de que, mientras por un lado nos alejamos de la realidad de los pueblos, en nombre de objetivos que no tienen en cuenta a nadie, por el otro, como reacción, surgen populismos demagógicos que ciertamente no ayudan a consolidar la paz y la estabilidad. Ninguna incitación a la violencia garantizará la paz, y cualquier acción unilateral que no ponga en marcha procesos constructivos y compartidos, en realidad, sólo beneficia a los partidarios del radicalismo y de la violencia.
Para prevenir los conflictos y construir la paz es esencial trabajar para eliminar las situaciones de pobreza y de explotación, donde los extremismos arraigan fácilmente, así como evitar que el flujo de dinero y armas llegue a los que fomentan la violencia. Para ir más a la raíz, es necesario detener la proliferación de armas que, si se siguen produciendo y comercializando, tarde o temprano llegarán a utilizarse. Sólo sacando a la luz las turbias maniobras que alimentan el cáncer de la guerra se pueden prevenir sus causas reales. A este compromiso urgente y grave están obligados los responsables de las naciones, de las instituciones y de la información, así como también nosotros responsables de cultura, llamados por Dios, por la historia y por el futuro a poner en marcha —cada uno en su propio campo— procesos de paz, sin sustraerse a la tarea de establecer bases para una alianza entre pueblos y estados. Espero que, con la ayuda de Dios, esta tierra noble y querida de Egipto pueda responder aún a su vocación de civilización y de alianza, contribuyendo a promover procesos de paz para este amado pueblo y para toda la región de Oriente Medio.
Al Salamò Alaikum!


[1] ‎«Por otra parte, una ética de fraternidad y de coexistencia pacífica entre las personas y entre los pueblos no puede basarse sobre la lógica del miedo, de la violencia y de la cerrazón, sino sobre la responsabilidad, el respeto y el diálogo sincero»‎: Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017La no violencia: un estilo de una política para la paz, 5.
[2] Juan Pablo II, Discurso a las autoridades musulmanas, Kaduna–Nigeria (14 febrero 1982).
[3]‎ Id., Discurso durante la ceremonia de bienvenida, El Cairo (24 febrero 2000).
[4] «Fueron escritos en el corazón del hombre como ley moral universal, válida en todo tiempo y en todo lugar». Estos ofrecen la «base auténtica para la vida de las personas, de las sociedades y de las naciones. Hoy, como siempre,son el único futuro de la familia humana. Salvan al hombre de la fuerza destructora del egoísmo, del odio y de la mentira. Señalan todos los falsos dioses que lo esclavizan: el amor a sí mismo que excluye a Dios, el afán de poder y placer que altera el orden de la justicia y degrada nuestra dignidad humana y la de nuestro prójimo»: Id., Homilía en la celebración de la Palabra en el Monte Sinaí, Monasterio de Santa Catalina (26 febrero 2000).
[5] Cf. Discurso en la Mezquita Central de KoudoukouBangui-República Centroafricana (30 noviembre 2015).
[6] «Probablemente más que nunca en la historia ha sido puesto en evidencia ante todos el vínculo intrínseco que existe entre una actitud religiosa auténtica y el gran bien de la paz» (Juan Pablo II, Discurso a los Representantes de las Iglesias y de Comunidades eclesiales cristianas y de las religiones mundiales, Asís (27 octubre 1986).
[7] Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium251.
[8] Conc. Ecum. Vat. II, Declaración Nostra aetate5.

[9] Id., Const. past. Gaudium et spes, 37-38.

DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO ANTE LAS NACIONES UNIDAS

 DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO ANTE LAS NACIONES UNIDAS
DISCURSO COMPLETO DEL PAPA FRANCISCO ANTE LAS NACIONES UNIDAS

DISCURSO DEL SANTO PADRE, Nueva York, Viernes 25 de septiembre de 2015
 Señor Presidente, Señoras y Señores: Buenos días.          
Una vez más, siguiendo una tradición de la que me siento honrado, el Secretario General de las Naciones Unidas ha invitado al Papa a dirigirse a esta honorable Asamblea de las Naciones. En nombre propio y en el de toda la comunidad católica, Señor Ban Ki-moon, quiero expresarle el más sincero y cordial agradecimiento. Agradezco también sus amables palabras. Saludo asimismo a los Jefes de Estado y de Gobierno aquí presentes, a los Embajadores, diplomáticos y funcionarios políticos y técnicos que los acompañan, al personal de las Naciones Unidas empeñado en esta 70ª Sesión de la Asamblea General, al personal de todos los programas y agencias de la familia de la ONU, y a todos los que de un modo u otro participan de esta reunión. Por medio de ustedes saludo también a los ciudadanos de todas las naciones representadas en este encuentro. Gracias por los esfuerzos de todos y de cada uno en bien de la humanidad.
Esta es la quinta vez que un Papa visita las Naciones Unidas. Lo hicieron mis predecesores Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995 y, mi más reciente predecesor, hoy el Papa emérito Benedicto XVI, en 2008. Todos ellos no ahorraron expresiones de reconocimiento para la Organización, considerándola la respuesta jurídica y política adecuada al momento histórico, caracterizado por la superación tecnológica de las distancias y fronteras y, aparentemente, de cualquier límite natural a la afirmación del poder. Una respuesta imprescindible ya que el poder tecnológico, en manos de ideologías nacionalistas o falsamente universalistas, es capaz de producir tremendas atrocidades. No puedo menos que asociarme al aprecio de mis predecesores, reafirmando la importancia que la Iglesia Católica concede a esta institución y las esperanzas que pone en sus actividades.
La historia de la comunidad organizada de los Estados, representada por las Naciones Unidas, que festeja en estos días su 70 aniversario, es una historia de importantes éxitos comunes, en un período de inusitada aceleración de los acontecimientos. Sin pretensión de exhaustividad, se puede mencionar la codificación y el desarrollo del derecho internacional, la construcción de la normativa internacional de derechos humanos, el perfeccionamiento del derecho humanitario, la solución de muchos conflictos y operaciones de paz y reconciliación, y tantos otros logros en todos los campos de la proyección internacional del quehacer humano. Todas estas realizaciones son luces que contrastan la oscuridad del desorden causado por las ambiciones descontroladas y por los egoísmos colectivos. Es cierto que aún son muchos los graves problemas no resueltos, pero también es evidente que, si hubiera faltado toda esa esta actividad internacional, la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades. Cada uno de estos progresos políticos, jurídicos y técnicos son un camino de concreción del ideal de la fraternidad humana y un medio para su mayor realización.
Rindo por eso pues homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad en estos 70 años. En particular, quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos, desde Dag Hammarskjöld hasta los muchísimos funcionarios de todos los niveles, fallecidos en las misiones humanitarias, de paz y de reconciliación.
La experiencia de estos 70 años, más allá de todo lo conseguido,  muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos es siempre es necesaria, progresando hacia el objetivo último de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones. Tal Esta necesidad de una mayor equidad, vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.
La labor de las Naciones Unidas, a partir de los postulados del Preámbulo y de los primeros artículos de su Carta Constitucional, puede ser vista como el desarrollo y la promoción de la soberanía del derecho, sabiendo que la justicia es requisito indispensable para obtener el ideal de la fraternidad universal. En este contexto, cabe recordar que la limitación del poder es una idea implícita en el concepto de derecho. Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales. La distribución fáctica del poder (político, económico, de defensa, tecnológico, etc.) entre una pluralidad de sujetos y la creación de un sistema jurídico de regulación de las pretensiones e intereses, concreta la limitación del poder. El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y –a la vez– grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder:  el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por eso hay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión.
Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero «derecho del ambiente» por un doble motivo. Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de «capacidades inéditas» que «muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico» (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad. Segundo, porque cada una de las creaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí misma, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas. Los cristianos, junto con las otras religiones monoteístas, creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental (cf. ibíd., 81).
El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben injustamente sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada «cultura del descarte».

Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo cual alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas. La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial que iniciará hoy mismo, es una importante señal de esperanza. Confío también que la Conferencia de París sobre el cambio climático logre acuerdos fundamentales y eficaces.

 No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando aunque constituyen ciertamente un paso necesario para las soluciones. La definición clásica de justicia a que aludí anteriormente contiene como elemento esencial una voluntad constante y perpetua: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi. El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.

La multiplicidad y complejidad de los problemas exige contar con instrumentos técnicos de medida. Esto, empero, comporta un doble peligro: limitarse al ejercicio burocrático de redactar largas enumeraciones de buenos propósitos –metas, objetivos e indicaciones estadísticas indicadores estadísticos–, o creer que una única solución teórica y apriorística dará respuesta a todos los desafíos. No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan y sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.

Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos. Deben ser edificados y desplegados por cada uno, por cada familia, en comunión con los demás hombres y en una justa relación con todos los círculos en los que se desarrolla la socialidad humana –amigos, comunidades, aldeas y municipios, escuelas, empresas y sindicatos, provincias, naciones–. Esto supone y exige el derecho a la educación –también para las niñas, excluidas en algunas partes–, que se asegura en primer lugar respetando y reforzando el derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de las agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.

Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Ese Este mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad del de espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y todos los otros derechos cívicos.

Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad del de espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.

La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre: «El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza» (Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal de Alemania, 22 septiembre 2011; citado en Laudato si’, 6). La creación se ve perjudicada «donde nosotros mismos somos las últimas instancias […] El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos» (Id., Discurso al Clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008; citado ibíd.). Por eso, la defensa del ambiente y la lucha contra la exclusión exigen el reconocimiento de una ley moral inscrita en la propia naturaleza humana, que comprende la distinción natural entre hombre y mujer (cf. Laudato si’, 155), y el absoluto respeto de la vida en todas sus etapas y dimensiones (cf. ibíd., 123; 136).
Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales insalvables y sin la actuación inmediata de aquellos pilares del desarrollo humano integral, el ideal de «salvar las futuras generaciones del flagelo de la guerra» (Carta de las Naciones Unidas, Preámbulo) y de «promover el progreso social y un más elevado nivel de vida en una más amplia libertad» (ibíd.) corre el riesgo de convertirse en un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables.
La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos.
Para tal fin hay que asegurar el imperio incontestado del derecho y el infatigable recurso a la negociación, a los buenos oficios y al arbitraje, como propone la Carta de las Naciones Unidas, verdadera norma jurídica fundamental. La experiencia de los 70 años de existencia de las Naciones Unidas, en general, y en particular la experiencia de los primeros 15 años del tercer milenio, muestran tanto la eficacia de la plena aplicación de las normas internacionales como la ineficacia de su incumplimiento. Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.
El Preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas indican los cimientos de la construcción jurídica internacional: la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones. Contrasta fuertemente con estas afirmaciones, y las niega en la práctica, la tendencia siempre presente a la proliferación de las armas, especialmente las de destrucción masiva como pueden ser las nucleares. Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua –y posiblemente de toda la humanidad– son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser «Naciones unidas por el miedo y la desconfianza». Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos.
El reciente acuerdo sobre la cuestión nuclear en una región sensible de Asia y Oriente Medio es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho, ejercitados con sinceridad, paciencia y  constancia. Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz y dé los frutos deseados con la colaboración de todas las partes implicadas.
En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.
Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como en Ucrania, en Siria, en Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste solo en enumerar problemas, estrategias y discusiones.
Como pedía al Secretario General de las Naciones Unidas en mi carta del 9 de agosto de 2014, «la más elemental comprensión de la dignidad humana [obliga] a la comunidad internacional, en particular a través de las normas y los mecanismos del derecho internacional, a hacer todo lo posible para detener y prevenir ulteriores violencias sistemáticas contra las minorías étnicas y religiosas» y para proteger a las poblaciones inocentes.
En esta misma línea quisiera hacer mención a otro tipo de conflictividad no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas. Otra clase de guerra que viven muchas de nuestras sociedades con el fenómeno del narcotráfico. Una guerra «asumida» y pobremente combatida. El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción. Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones.
Comencé esta intervención recordando las visitas de mis predecesores. Quisiera ahora que mis palabras fueran especialmente como una continuación de las palabras finales del discurso de Pablo VI, pronunciado hace casi exactamente 50 años, pero de valor perenne, cito: «Ha llegado la hora en que se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexión, casi de oración: volver a pensar en nuestro común origen, en nuestra historia, en nuestro destino común. Nunca, como hoy, […] ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre, porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, que, bien utilizados, podrán […] resolver muchos de los graves problemas que afligen a la humanidad» (Discurso a los Representantes de los Estados, 4 de octubre de 1965). Entre otras cosas, sin duda, la genialidad humana, bien aplicada, ayudará a resolver los graves desafíos de la degradación ecológica y de la exclusión. Continúo con Pablo VI: «El verdadero peligro está en el hombre, que dispone de instrumentos cada vez más poderosos, capaces de llevar tanto a la ruina como a las más altas conquistas» (ibíd.) hasta aquí Pablo VI.
La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal  y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística. La casa común de todos los hombres debe también edificarse sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.
Tal comprensión y respeto exigen un grado superior de sabiduría, que acepte la trascendencia, la de uno mismo, renuncie a la construcción de una elite omnipotente, y comprenda que el sentido pleno de la vida singular y colectiva se da en el servicio abnegado de los demás y en el uso prudente y respetuoso de la creación para el bien común. Repitiendo las palabras de Pablo VI, «el edificio de la civilización moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los únicos capaces no sólo de sostenerlo, sino también de iluminarlo» (ibíd.).
El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura en de mi tierra natal, canta: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera».
El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo «todo fundamento de la vida social» y por lo tanto «termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses» (Laudato si’, 229).
El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos (cf. Evangelii gaudium, 223). No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro. El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados.
La loable laudable construcción jurídica internacional de la Organización de las Naciones Unidas y de todas sus realizaciones, perfeccionable como cualquier otra obra humana y, al mismo tiempo, necesaria, puede ser prenda de un futuro seguro y feliz para las generaciones futuras. Y lo será si los representantes de los Estados sabrán dejar de lado intereses sectoriales e ideologías, y buscar sinceramente el servicio del bien común. Pido a Dios Todopoderoso que así sea, y les aseguro mi apoyo, mi oración y el apoyo y las oraciones de todos los fieles de la Iglesia Católica, para que esta Institución, todos sus Estados miembros y cada uno de sus funcionarios, rinda siempre un servicio eficaz a la humanidad, un servicio respetuoso de la diversidad y que sepa potenciar, para el bien común, lo mejor de cada pueblo y de cada ciudadano. 
Que Dios los bendiga a todos.


DISCURSO DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL ESTADIO DE ARSENAL

DISCURSO DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER
EN EL ESTADIO DE ARSENAL
DISCURSO DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL ESTADIO DE ARSENAL

20 DE JUNIO DE 2017.

Hola. Muéstrenme sus banderas, a ver. A ver los de atrás también sus banderas.
(La gente gritaArgentina Argentina).
Ese me gusta más, ese me gusta más. Argentina para todos. Gracias, muchas gracias.
Hoy mi voz no está tan buena pero no importa porque hoy lo importante no es mi voz. Lo importante es escuchar un poco de todos y todas, lo importante es escucharse el uno con el otro porque juntos podamos con el corazón expresar nuestro amor por nuestro país, por Argentina.
Quiero decirles que les había pedido que cada uno viniera con su bandera porque de esta manera podemos vernos, podemos escucharnos, podemos mirarnos a los ojos que tanta falta nos hace a los argentinos...
Escucharnos, mirarnos, sentir lo que le está pasando al otro.
Sé lo que está pasando y ustedes también lo saben.
No vengo a contarles nada que no sepan porque lo sufren en carne propia porque hoy no hay ningún argentino que no conozca a alguien, no tenga un amigo, un pariente, un vecino, un conocido o el mismo que no haya tenido o no tenga problemas de trabajo. Nuevamente ha caído sobre nuestro país, sobre la Argentina, este fantasma del desempleo, de la precarización laboral, de los bajos salarios que durante tantos años, que durante tantos años habíamos sufrido.
Pero ahora demás precios por las nubes, tarifas de servicios impagables y bueno... Y ayer nos desayunamos con la última.
Además de la deuda de casi 100.000millones de dólares que se ha contraído en este apenas año y medio, nos quieren dar 100 años
más de deuda, 100 años más de deuda.
(La gente grita hijos de puta).
No, no, gastemos las energías no en insultos, no en agravios, pongamos energía en organizar y movilizar a los ciudadanos y a las ciudadanas. El insulto y el agravio déjenselo a ellos, nosotros organicemos a nuestros compatriotas, a nuestras mujeres, a nuestros jóvenes, a nuestros mayores. Tenemos que organizarnos porque, además de los precios de las tarifas, del desempleo, de la deuda... recién, a la entrada, jubilados de centros de jubilados de sus remedios que ya no están, sus prestamientos que ya no están, no voy a contarles nada que ustedes no sepan. Pero entonces creo que lo importante es canalizar esta fuerza, esta decisión ciudadana en organizar a la sociedad. Por eso convoco y los convoco a la unidad ciudadana, a la unidad de todos los argentinos y de todas las argentinas porque estoy convencida, estoy profundamente convencida que esta etapa histórica, esta etapa histórica de agresión neoliberal a todos los estamentos de la sociedad no es una cuestión de partidos políticos. Se los digo sinceramente, ya lo vengo diciendo hace tiempo, ustedes me han escuchado desde el año pasado.
Lo veo, lo veo y lo siento porque... a ver...seguramente ustedes en su barrio, en su colegio, en su trabajo tienen hombres y mujeres que por ahí son de otra idea política pero yo me pregunto: cuando van al supermercado ¿a alguno le hacen alguna rebaja o le cobran más barato porque es de un partido o de otro? A ver... yo les pregunto: cuando les llegan esas facturas delirantes de agua, de luz, de gas ¿vienen con un escudito de la Unión Cívica Radical, del PJ o del Partido Comunista? No, vienen con un escudito de Edenor, de Edesur y de todos esos que ya sabemos quiénes son. Entonces, entonces, entonces... Los telegramas de despido o las suspensiones de los turnos de las fábricas no son: voy a suspender a los de un partido y no suspendo a los de los otros, voy a despedir a los de un partido y no despido a los otros. No, las suspensiones, los despidos, vienen con nombre y apellido de hombres y mujeres de carne y hueso y de eso se trata Unidad Ciudadana. De representar los intereses de los hombres y mujeres de carne y hueso .
Miren, miren, miren (la gente canta Cristina senadora).
 Miren, yo he tenido en mi vida todos los honores y todos los cargos que me dieron ustedes porque ninguno arrebaté a nadie, al contrario, todos los honores y todos los cargos los he tenido gracias a ustedes.
(La gente canta Cristina presidenta)
 Quiero decirles que he tenido ya todos los honores y todos los cargos que ustedes me han dado. Vengo ahora, vengo ahora a sumarme como una más, a poner el cuerpo, la cabeza y el corazón.
 (La gente canta una más y no jodemos más).
Vengo a sumar, vengo a sumar a esta...vengo a sumarme a este espacio porque, en serio, en serio esta preocupación, esta indignación, esta tristeza que también recorre a la sociedad me conmueve también porque no me parece justo. No me parece justo que estemos sufriendo, no me parece justo que nos hayan desorganizado la vida así porque ¿saben que siento? Siento que le han desorganizado la vida a la sociedad. La gente  tenía la vida organizada, la gente tenía su vida organizada podía planificar. A fin de mes tenía su sueldo, sabía lo que podía gastar, sabía lo que podía ahorrar para las vacaciones, sabía cuánto iba a separar para la cuota del auto, sabía cuánto juntaba para los ladrillos o la bolsa de cemento de la casa que se estaba haciendo. Eso es tener la vida organizada y eso es lo que han venido a romper. Nos han desorganizado la vida, la gente tenía proyectos.
Un médico por favor, un médico allí por favor. Allí donde está el bastón blanco por favor. Por favor querido ahí
(La gente canta Cristina presidente).
No, no, no. No confundamos a nadie. No confundamos porque lo que necesitamos es ponerle un límite a este gobierno en las próximas elecciones para que pare el ajuste. Y las próximas elecciones, mis queridos compatriotas, son parlamentarias. Y son precisamente, y son precisamente el diseño que el sistema político adoptó en nuestra constitución, las elecciones de medio término. Porque allí la sociedad expresa si está o no está de acuerdo con un gobierno. No confundamos ni le hagamos el juego a los que intentan confundir diciendo y hablando del pasado. Claro, claro que tenemos pasado, no nací de un repollo el problema que tenemos es que con ellos no tenemos futuro, ese es el verdadero problema. Ese es  el verdadero problema, el futuro y el presente. El futuro y el presente. Este presente de angustia, de no llegar a fin de mes como me contaba Ema del centro de jubilados "La Primavera". Los viejos prenden dos horas por día la calefacción porque tienen miedo cuando les llegue la factura y se acuestan temprano, antes de tiempo, para no tener frío.
Eso es lo que está pasando, esa es la realidad de lo que está pasando. Entonces no nos confundamos compatriotas, sepamos que es necesario poner un límite y un freno a tanto disparate.
¿Cómo nos pueden decir que nos van a endeudar por 100 años? ¿Pero dónde se ha visto una deuda por 100 años? Es imprescindible entonces poner un límite, poner un freno porque así no se puede seguir. Alguien piensa... muchas veces los dirigentes políticos y muchas veces eso a veces también me cansa. Se la pasan especulando qué pasa de acá al 19, al 21 pero por favor...
 ¿ustedes no se dan  cuenta?
¿No se dan cuenta acaso que si la gente sigue recibiendo estas facturas de servicio, si los precios siguen aumentando, si los remedios siguen aumentando, si nos siguen endeudando de qué19 me están hablando? Yo quiero que la Argentina con los 42 millones de argentinos llegue al 19, no un dirigente, quiero que lleguen los argentinos al 2019, de eso se trata. ¿Qué ganamos con la especulación? Se trata de este, nuestro país, la Argentina que pueda volver a tener futuro.
Yo les decía que... y no quiero, no quiero extenderme demasiado. Yo les decía que hemos tenido todos los cargos, todos los honores y también tengo que decirles de corazón: ya no soy la joven aquella que quería cambiar el mundo. No querido, los años pasan para todos. Me tocó ser madre, me tocóperder a mi compañero y ser viuda y me tocó también ser abuela porque la vida tiene esas cosas  también. Te dan y te quitan.
(La gente canta "Néstor no se murió").
Muchas veces alguien parece fuerte, por allí alguien parece casi... fuerte pero todos tenemos nuestros golpes, nuestros dolores, nuestras angustias y yo hoy quiero en base a ese afecto y a ese cariño entrañable que nos une, decirles que yo voy a estar siempre junto a ustedes. Como lo dije aquel 9 de diciembre siempre voy a estar ayudando, en este caso a esta Unidad Ciudadana. Miren, ayer un amigo que no es de la política, que no le gusta la política me decía: ¿sabés lo que pasa? que es lo que está pasando también en el mundo. Esto no es renegar de los partidos políticos sino ver que hay momentos históricos de inflexión. El tema de que si uno pudiera identificar a los partidos políticos podría decir, bueno, que hablan distintos idiomas y entonces muchas veces, como se hablan distintos idiomas no se entienden, discuten, o se pelean porque hablan distintos idiomas. Pero la matemática, la matemática es una sola, la matemática es una sola en todo el mundo y en la Argentina de La Quiaca a Ushuaia. El problema que hoy tenemos los argentinos es que los números no dan compatriotas. No están dando los números en las economías y los hogares, no están dando los números en los comercios, a los comerciantes. No le están dando los números en las empresas pymes a los pequeños empresarios que están al borde siempre del cierre y de la ruina. No les están dando los números a los científicos y las científicas que ven cómo se escurre su presupuesto y no pueden seguir investigando o estudiando. Ya piensan que van a tener que volver a irse del país. Por eso es importante y por eso creo que esta unidad ciudadana tiene que representar las voces, los intereses, las necesidades, todos los problemas que hoy tiene la sociedad.
Por eso me voy a permitir una licencia para terminar, me voy a permitir sí... les dije que quería que nos escucháramos, les dije que quería que nos miráramos y yo quiero hoy pedir a Guadalupe, por ejemplo y a Julia del CONICET. ¿Dónde están Guadalupe y Julia? Laura de la UNAJ, a ver... Guadalupe y Julia, dos becarias... Laura Bagnato, docente universitaria de la UNAJ. Dos becarias del CONICET, perdieron la beca. Una estudiaba los problemas de HIV en el conurbano, la otra estudiaba los problemas de neurociencia y de desarrollo y pobreza. Ustedes saben que es fundamental el tema de la alimentación para la neurociencia, que los chicos puedan desarrollarse bien. Laura, Laura docente de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, nuestra querida UNAJ, que también se dieron de baja todos los presupuestos que tenían que ver con programas sociales, con programas de extensión universitaria. No me quiero olvidar de nadie, los papeles por favor...Agustín, del secundario, a ver vení Agustín que estuviste conmigo afuera. Agustín me cuenta que ya se fueron tres chicos, abandonaron el secundario porque... Un médico, hay un hombre tirado por favor... Agustín del secundario que nos dice que tres compañeritos tuvieron que irse porque, bueno... tuvieron que ir a trabajar. Ezequiel, que recién te vi también. Ezequiel es de Pergamino, vino a estudiar ingeniería electrónica, obtuvo un Pro.gre.sar pero ahora perdió el Pro.gre.sar pero bueno... esperemos seguir estudiando. Fernando que estudia historia ¿dónde está Fernando? Acá viene Fernando. Fernando que estudia licenciatura en historia y bueno... tiene miedo de no poder seguir porque el alquiler de la casa está alta y su mamá perdió el trabajo. Susana, vení Susana. Susana, directora de colegio. Susana de Berazategui ¿dónde estás? Vení Susana. Susana es directora de Berazategui, miren que pinta de directora tiene además. Tiene pinta de directora, no me digan... Y Susana controla muy bien, como toda directora, sus matrículas todos los años y nos contaba que esta vez, este año la matrícula aumentó porque están viniendo los chicos de los colegios privados a la escuela pública porque los padres dicen que no pueden pagar la cuota y no pueden pagar los uniformes. Porque ojo que esto no les llegó únicamente a los trabajadores... ha llegado también a los científicos, a las clases medias, a los profesionales... Por eso les hablo deconstruir esta unidad ciudadana. Luisa, ¿dónde estás Luisa? Luisa es... bibliotecaria. No es bibliotecaria, Biblioteca Popular Islas Malvinas. Vení Luisa. Luisa trabaja hace años en la Biblioteca Popular Islas Malvinas y bueno... y la gente y las familias venían siempre a pedir libros, ahora vienen a pedir comida. Y bueno... ayudan en lo que pueden porque ellos no hacen comida pero sí reciben provisiones. Gracias, gracias Luisa por todo. María, María de un comedor, hace 20 años que trabaja al frente de un comedor. María Cañete, vení María. María, comedor, hace 20 años... se más que duplicó la cantidad de chicos pero además vienen las mamás y vienen también con un tupper, vienen con un tupper porque los hombres no van al comedor porque los hombres tienen vergüenza de pedir comida. Van las mujeres, como las leonas ¿vieron? que son las que salen a la caza. Las mujeres siempre proveemos a la cría. Gracias, gracias. Víctor, Víctor del polideportivo Solano, típico club de pueblo, de barrio, de localidad. Víctor tiene los mismos problemas, como presidente de ese polideportivo, de todos los clubes, con los tarifazos. Y esos clubes ¿para qué sirven y para qué están? Para contener, para contener a los cientos de pibes para que no estén en la calle, para que estén haciendo actividades recreativas. Ema, del centro de jubilados "La Primavera" de los abuelos, que vino con el marido me parece, Ema, que habla más que ella para que no digan nada de las mujeres. Ema nos cuenta que los jubilados están con dos horas de gas o de calefacción y después se acuestan temprano y tienen todos los problemas de falta de medicamentos del PAMI, etc... Mirá, si tuviéramos que hacer una lista de todos los sectores agredidos creo que nos encuentra el día de mañana acá y todavía no habríamos terminado. Lorena Battistiol, Lorena junto con su hermana Flavia todavía buscan y quieren encontrar a su hermana o a su hermano, no saben. Sus padres están los dos desaparecidos. Dos por uno, por Dios... por Dios dos por uno. Agustín, Agustín que es comerciante pero al mismo tiempo también. Vení Agustín... ¿Otro más? Un médico... Un médico ahí por favor. Vení Agustín. Agustín hace 19 años tuvo un gran accidente y tiene una chapa en la cabeza. Yo también tengo una chapita, más chiquita que la tuya. Un médico acá... ¿Qué les pasa? ¿Mucho frío será tal vez? Agustín tiene un comercio también. Los tarifazos...acá me dice, los tarifazos lo están arruinando y Agustín, con una pensión, por esa discapacidad de hace 19 años tuvo que terminar pagando el alquiler de ese comercio porque ni para alquiler le está alcanzando. Gracias Agustín. Norma, vení Norma. Siete hijos Norma, pensionada. Uy, ya veo que después de acá se la sacan. Norma tiene pensión porque es madre de siete hijos así que mucho respeto, mujer argentina de siete hijos. Mujer argentina de siete hijos y su marido también, fue jubilado con nuestra inclusión moratoria y tiene un comercio que también, los tarifazos la están matando. De 300 pesos a casi 5000 pesos de un día para el otro. Gracias mi amor... Y también Verónica, porque también ha llegado a los empresarios. Vení Verónica, frigorífico Pilar. Esta mujer es del frigorífico Pilar de acá, de Avellaneda, que en el año 2012 exportaba y atendía el mercado interno. Tenía 50 trabajadores, hoy quedó en 17 trabajadores, ya no exporta y la caída del mercado interno bueno... lo que le está pasando a tantos ¿no? Carina, de micro envases. Carina vení. Claro que sí, problemas reales. Carina de micro envases también haciendo el aguante para no despedir gente, para seguir resistiendo y aguantando. Alejandro, Alejandro de Ezeiza que tuvo que cerrar su panadería. Vení Alejandro ¿dónde estabas que te vi? Alejandro es de Ezeiza, tenía una panadería moderna y tuvo que vender las máquinas porque tuvo que pagarle a los empleados y ahora produce pero muy artesanalmente, muy artesanalmente. Y después hablan de darle competitividad a las cosas. ¿Cómo vas a darle competitividad si tenés máquinas que las tuviste que vender porque no te daba el mercado interno? Gracias Alejandro. Bárbara, vení Bárbara. Trabajadora del calzado, una Pyme de 15... Bárbara, calzado, sí mi amor...hay en todas partes. No llores, te pido por favor que no llores, lo único que te pido, yo te pido que no llores nada más. Yo no tengo que llorar hoy, no llores. Adrián, vení Adrián. Adrián, vení Adrián. ¿Otro ahí, un médico? Un médico allá por favor. Adrián de ex Raimat, una cooperativa que fue fábrica recuperada. Vení Adrián, él es Adrián, Adrián es el presidente de la cooperativa ex Raimat que fue fábrica recuperada y entregada en cooperativa. Los está matando el tarifazo, no pueden y además, como hacen tapitas y envases también les abrieron la importación pero quiero decirles algo de las facturas. Ellos pagaban entre 16.000 y 18.000 pesos de luz, ahora les viene 70.000pesos de luz. Pagaban 12.000, 13.000 pesos de agua y ahora les viene más de 45.000 pesos de agua. Competencia desleal porque le abren la importación, falta de financiamiento y, por si todo eso fuera poco, tarifazo. Quiero finalmente también porque hay otras historias que son también historias de vida. No y acá también me faltan porque me acuerdo... Mirá qué memoria que tengo, menos mal porque... en lo que me entregaron faltan productores. Falta Pablo, vení Pablo y Graciela, vení Graciela y vení Pablo. ¿Dónde estás Pablo? Uno de cada lado. Mírenlos bien. La lechuga que ustedes comen, la verdura de hoja que ustedes comen, los tomates y los morrones... él y escuchen bien los xenófobos por favor. El vino hace 10 años de Bolivia, tiene toda su familia acá, ocho hermanos madre y padre. Trabajan todos los días, toda la semana, solo los sábados a la tarde... pero además. Pero además, Pablo está en primer año de agronomía de la Universidad Nacional de La Plata. Señores, señoras, a los que fruncen la nariz con los compatriotas de la patria grande. Las frutillas del oeste también. Graciela, él de Melchor Romero... Graciela de la cooperativa "La Primavera". Ella cultiva dos hectáreas pero hoy, con lo que está pasando, más lo que le pasó con la tormenta del 5 de febrero está subsistiendo ella y su familia con la AUH porque no puede ni trabajando toda la semana hacer frente a lo que está pasando. Pablo trabaja en medianía una hectárea con su hermano Abel y el 50% se lo lleva el dueño de la tierra y el otro 50 él pero acá lo tenemos, parado, orgulloso, estudiando él y Graciela manteniendo a sus hijos. Estos son los ciudadanos y las ciudadanas que queremos para todos. Las historias de vida, Fabián y Claudia. Fabián y Claudia, vení Fabián ¿dónde estás? Y Claudia .¿Dónde están? Vení. Fabián es remisero, trabaja desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Claudia, por facebook, hace feria de ropa virtual pero claro... ahora a Fabián, a su papá, a su mamá, a la mamá de Graciela les suspendieron los remedios en el PAMI entonces la exigua economía familiar que servía para bancar a la familia tiene que estirarse un poco más para los viejos. Esto es lo que yo digo de desorganizar la vida de la gente, arruinarle la vida a la gente.
De estas cosas son las que tenemos que hablar en Unidad Ciudadana, el resto no importa.
Eso es lo que tenemos que solucionar y ordenar. Tenemos que volver a ordenar la vida de los argentinos .Acá me apunta Fabián también que sacaron todos los remedios del hospital de Solano, en Quilmes. 400 chicos por día y dice que no hay ibuprofeno, que no hay paracetamol, que no hay nada. Acá está, esta es la realidad, podrás tener coaching, te podrán guionar los discursos. Podrás poner carita de buena, a mí no me salió nunca las caritas de buena, no sé... Pero esta es la realidad que tenemos que encarar, compatriotas y modificar. Yo nunca guioné mi vida. Nunca guioné mi vida, nunca guioné mis pensamientos, mis ideas. Gracias... Ianina es periodista... Ianina es periodista ¿Dónde estás? ¿Ianina no está? Sabrina, mamá de Agustín, electrodependiente... No llores Sabrina, no llores que ya lo solucionamos porque con la facturación que aprobamos en el Parlamento, de electrodependientes, van a tener que hacerse cargo de las familias como las de Sabrina y su hijo Agustín de 14 años. Y Luis y Antonella. ¿Dónde están Luis y Antonella? ¿Luis y Antonella dónde están? Ellos son Luis y Antonella. ¿Vieron que linda pareja? Tres nenes, Antonella no es teñida, es albina, me encanta.¿Mirá el pelo que tiene? Soñado. Bueno, pero ya sabemos que la gente con albinismo tienen muchas veces problemas de vista. Ella tiene una pensión por discapacidad. Tienen tres chiquitos yLuis es no vidente. Luis también tenía una pensión. La notificaron a Antonella que como su esposo tiene una pensión de 4000 pesos, a ella que cobraba 3800 no le corresponde nada. Yo quiero (lagente chifla). No, no, no. No vinimos acá a silbar ni a gritar ni nada. Vinimos a ayudar y a construir que para destruir ya están ellos. Nosotros ayudar, construir, organizar y movilizar a esta sociedad. Vengan, vengan cerca. Yo quería que ustedes entendieran qué es esto de Unidad Ciudadana. ¿Saben por qué? Les voy a explicar. Porque muchas veces cuando uno ha participado en partidos políticos... toda la vida... la propia endogamia de los partidos terminan los dirigentes creyéndose más importantes ellos que la sociedad. Y yo quiero volver, quiero volver a ser parte de un movimiento político donde lo importante es el pueblo, donde lo importante son los que sufren, los que lo necesitan, donde lo importante son los comerciantes que tienen que levantar la persiana todos los días. Los empresarios que tienen que darle trabajo a los trabajadores y poder pagar los salarios.
Esta es la Argentina que queremos.
Esto es Unidad Ciudadana, para que lo entiendan todos. Para que lo entiendan todos y todas.
Gracias y mucha fuerza.
No hay que bajar los brazos, no hay que ponerse triste, no hay que llorar. Al contrario, esto debe darnos la fuerza a todos y a todas para saber que tenemos que construir algo mejor de lo que tuvimos hasta ahora.
Muchas gracias a todos y a todas.
Los quiero mucho a todos y a todas.
Gracias.




viernes, 6 de octubre de 2017

DISCURSO ANTE LA MULTITUD QUE EXIGIÓ EN PLAZA DE MAYO LA APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO

DISCURSO ANTE LA MULTITUD QUE EXIGIÓ EN PLAZA DE MAYO LA APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO

DISCURSO ANTE LA MULTITUD QUE EXIGIÓ EN PLAZA DE MAYO LA APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO
11 DE AGOSTO DE 2017
A continuación compartimos el documento conjunto leído por los organismos de derechos humanos
Nos volvemos a reunir en esta plaza histórica, la plaza del pueblo, para exigir: ¡Aparición con vida ya de Santiago Maldonado!
Santiago, de 28 años, fue desaparecido por Gendarmería Nacional el 1° de agosto pasado por la mañana en un violento operativo en la Comunidad Mapuche “Pu Lof” en Resistencia, departamento de Cushamen, provincia de Chubut.
Santiago Maldonado había llegado un día antes para acompañar el reclamo ancestral del pueblo mapuche por sus tierras. Por este reclamo, su referente, Facundo Jones Huala, está irregularmente detenido desde fines de junio de este año y desde hace 11 días se encuentra realizando una huelga de hambre para que el gobierno escuche a su comunidad.
El martes 1º de agosto unos 100 efectivos de la Gendarmería entraron a sangre y fuego a la Comunidad Pu Lof, dispararon balas de plomo y de goma y quemaron las pertenencias de las familias. Según relatan los testigos, Santiago Maldonado trató de escapar, pero fue capturado, golpeado y subido a un móvil de Gendarmería a orillas del Río Chubut. Desde entonces, no se supo más de él.
Hoy estamos en esta plaza porque este es un acto de desaparición forzada a manos de las Fuerzas de Seguridad. Para el Estado de derecho, esto es de una gravedad institucional intolerable.
La desaparición forzada, según la define la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas de la Naciones Unidas, se entiende como “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”.
El Estado es el único responsable de la desaparición forzada de Santiago. El Presidente Macri, recién se pronunció sobre el tema a horas de la realización de esta marcha. La ministra Bullrich no se presentó ni siquiera a la convocatoria del Congreso Nacional. La ministra de Seguridad es la responsable de Gendarmería y debe dar cuenta de lo sucedido. El Poder Judicial también.
La desaparición forzada es algo que se construye día a día y se basa en la impunidad. Denunciamos hoy al Gobierno Nacional por este hecho y llamamos la atención de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que tiene en su poder un recurso extraordinario para garantizar la integridad física de la comunidad mapuche del Cushamen, y que desde mayo de este año, cuando el Poder Judicial de Chubut rechazó la medida de protección, lo tiene sin resolver.
También reclamamos garantías para todos los testigos y para los representantes de los organismos de derechos humanos que se encuentran en Cushamen acompañando a la Comunidad y accionando legalmente para dar con el paradero de Santiago porque fue la propia Comunidad la que reconstruyó cómo se llevaron a Santiago y todavía siguen siendo fustigados por uniformados.
La familia de Santiago y la Comunidad Pu Lof viven momentos de mucha desesperación. Y nosotros debemos acompañarlos. Como pueblo, no podemos permitir más retrocesos en materia de derechos humanos.
El 5 de agosto, tras haber presentado la denuncia y el habeas corpus por la desaparición de Santiago Maldonado, la APDH participó como veedor en el rastrillaje que se hizo en la Comunidad Pu Lof. No es cierto que los mapuches impidieron el procedimiento, como la propia ministra Bullrich aseveró, sino que por razones culturales y miedos fundados en la persecución que viene sufriendo se negaron a permitir drones sobre su territorio y el rastreo sobre lugares que consideran sagrados.
La escalada represiva contra los movimientos sociales es un mensaje del poder. Pero cruzaron un límite al negar la desaparición de Santiago y demonizar a la Comunidad Pu Lof, identificándola como un grupo terrorista.
Resulta alarmante que 41 años después del último golpe cívico-militar, que desapareció a 30.000 personas, que se robó a sus hijos, que condenó al exilio a cientos de miles de personas, el Gobierno quiera hacer pasar a las víctimas por terroristas y alimente a la prensa con mentiras y operaciones mediáticas.
Pero acá lo único cierto es que la Gendarmería Nacional realizó una brutal represión contra la Comunidad sin ninguna orden judicial. Lo cierto es que el jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación, Pablo Noceti junto a la ministra Bullrich fueron responsables del operativo que desapareció a Santiago Maldonado. Lo cierto es que Noceti es un abogado que defendió a genocidas Lo cierto es que desde el 1º de agosto Santiago Maldonado no aparece.
La indignación que sienten hoy los integrantes de la Comunidad mapuche se junta con la memoria de ese genocidio mal llamado “Conquista del Desierto”, en la que miles y miles de sus ancestros fueron exterminados, esclavizados y despojados de su territorio.
Nos solidarizamos con todas y todos ellos y exigimos a la ministra Bullrich que aparte inmediatamente a la Gendarmería Nacional de toda instancia de investigación y la retire de la ruta Nacional 40, donde sigue apostada en señal de amedrentamiento.
Reivindicamos que la única salida posible y pacífica a este conflicto histórico es el diálogo entre el Pueblo Mapuche y el Estado Nacional, y pedimos que se respeten sus pautas culturales y se reconozcan sus demandas.
Hoy, en estas horas dramáticas, abrazamos a la familia y los amigos de Santiago Maldonado y exigimos al Poder Judicial que investigue y lo encuentre. Porque ¡Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos!
Y le reclamamos al Presidente de la Nación Mauricio Macri que cumpla con la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas y las medidas que le encomendó el Comité contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas.
Asimismo, instamos al pueblo a no dejarse manipular por informaciones falsas y a no caer en la estigmatización que se promueve desde el poder. Agitar el fantasma del terrorismo es la antesala para cercenar derechos y garantías.
Y acá, en la desaparición de Santiago, el único responsable es el Estado.
¡Libertad a todos los que luchan!
¡Aparición con vida ya de Santiago Maldonado!
¡Con vida se lo llevaron, con vida lo queremos!


EL DISCURSO COMPLETO DE MADRES Y ABUELAS EN LA PLAZA CONTRA EL 2X1

EL DISCURSO COMPLETO DE MADRES Y ABUELAS EN LA PLAZA CONTRA EL 2X1


EL DISCURSO COMPLETO DE MADRES Y ABUELAS EN LA PLAZA CONTRA EL 2X1

10 de Mayo de 2017

Documento histórico. Los organismos por los derechos humanos transformaron en palabras la protesta de millones de argentinos contra la impunidad de los genocidas. 

En esta jornada histórica, el pueblo y los Organismos de Derechos Humanos reunidos en esta plaza decimos bien fuerte NUNCA MÁS.
NUNCA MÁS impunidad.
NUNCA MÁS torturadores, violadores y apropiadores de niños.
NUNCA MÁS privilegios para los criminales de lesa humanidad.
NUNCA MÁS terrorismo de Estado.
NUNCA MÁS genocidas sueltos.
No queremos convivir con los asesinos más sangrientos de la historia argentina, ni que nuestros hijos y las futuras generaciones tengan que hacerlo. Nuestro pueblo, ejemplar durante tantos años en su defensa de la memoria, no merece ser condenado al olvido.
El miércoles pasado, cuando la Corte Suprema de Justicia aprobó por mayoría el vergonzoso fallo que beneficia con el 2x1 al genocida Luis Muiña, abrió la puerta a la impunidad.
Los responsables de tamaña decisión son los jueces Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Elena Highton de Nolasco. Al día siguiente del fallo, los abogados de los represores se agolpaban en los tribunales para pedir el privilegio para sus defendidos.
Hay que recordar que el 2x1 fue una ley que sólo estuvo vigente entre 1994 y 2001 y que nació como una necesidad para descomprimir la situación en las cárceles, por entonces superpobladas de personas privadas de su libertad sin sentencia, por demoras de la propia justicia.
Hasta hace una semana, era indiscutido que esta ley no regía para los crímenes de la dictadura, ya que no estaba vigente durante su comisión ni durante su juzgamiento.
Que quede claro: los delitos de lesa humanidad no son delitos comunes, no prescriben y no son anmistiables. La Corte Interamericana de Derechos Humanos niega la posibilidad de aplicar beneficios como el 2x1 a estos crímenes atroces, tal como señalaron los jueces Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, que votaron en disidencia.
Los genocidas, a 41 años del golpe, siguen sin confesar el destino de nuestros hijos e hijas. Y todavía hay más de trecientos hombres y mujeres que viven bajo una identidad falsa. Todos nosotros continuamos buscándolos.
La Corte pretende soltar a Jorge “El Tigre” Acosta, jefe del grupo de tareas de la ESMA; a Alfredo Astiz, famoso mundialmente por desaparecer a las Madres de Plaza de Mayo y a las monjas francesas; a Miguel Etchecolatz, mano derecha de Camps, asesino de la Noche de los Lápices y apuntado por la segunda desaparición de Jorge Julio López; al capellán Von Wernich, culpable de secuestros, tormentos y homicidios y, aun así, nunca expulsado de la Iglesia Católica. Y también pretende liberar a cientos de genocidas más que caminarían por las calles al lado nuestro, al lado de todos ustedes.
Madres, Abuelas, H.I.J.O.S., Familiares, sobrevivientes, las víctimas del terrorismo de Estado, debimos esperar muchos años hasta tener respuestas del poder judicial. Siempre luchamos respetando la ley, nunca hicimos justicia por mano propia. Por eso, este fallo es un insulto a nuestra historia.
Los apropiadores de los nietos y nietas están pidiendo la libertad anticipada, sin haber purgado sus condenas por los gravísimos delitos que cometieron. Y esto no sólo es riesgoso para nuestros nietos sino para toda la sociedad.
Estamos hablando de los responsables del genocidio, de asesinos que terminaron con las vidas de miles de hombres, mujeres y niños, que desaparecieron sus cuerpos, tirándolos al río en los vuelos de la muerte o enterrándolos como NN en fosas comunes.
Estamos hablando de violadores de mujeres, de embarazadas; de carceleros que hicieron parir a nuestras hijas encadenadas, en salas de tortura, y que luego se robaron a sus bebés; de ladrones de niños que hasta hoy les ocultan su origen.
Estamos hablando de los que volvieron a desaparecer a Jorge Julio López; de militares, policías y civiles que perpetraron los crímenes más aberrantes de nuestra historia.
Afortunadamente, la sociedad ha reaccionado con firmeza. Numerosos jueces rechazaron los pedidos de reducción de pena y excarcelación a muchos de los represores condenados por delitos de lesa humanidad. Hoy mismo, los legisladores aprobaron una ley que busca frenar la aplicación del 2x1 a genocidas y represores. Estas decisiones nos llenan de esperanza y gratitud. Necesitamos que los representantes de los tres poderes del Estado tomen el reclamo del pueblo reunido en esta plaza. Que cada uno desde su espacio realice las gestiones y acciones pertinentes para dar vuelta este fallo antidemocrático y pro dictadura.
Por eso, este acto hoy nos convoca a todos y todas. Los organismos de derechos humanos no estamos solos como en épocas aciagas. Nos acompañan referentes de la cultura, del deporte, de la educación, de las organizaciones sociales y sindicales, de distintos signos políticos y partidarios. Pero, fundamentalmente, acá está el pueblo. Un pueblo más sabio, más comprometido, más fuerte para resistir a estos embates que nos retrotraen a un pasado siniestro y que quieren consolidarse como presente y futuro.
Porque lamentablemente la dictadura no es un hecho de un pasado lejano. Los hijos, los nietos, los bisnietos del pueblo argentino serán afectados con estos nuevos vientos de impunidad.
Sabemos que la democracia se construye entre todos, todos los días.
Sumemos fuerzas en esta lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Que la corporación judicial nos escuche, porque no claudicaremos en nuestro reclamo nacional e internacional por la defensa de los derechos conquistados.
Porque haremos oír nuestra voz en todo el mundo. Aquí estamos, en esta plaza y en las plazas de todo el país, alzando nuestra voz contra el olvido, para poner un límite a esta provocación y gritar, con toda la fuerza:
SEÑORES JUECES: NUNCA MÁS. NINGÚN GENOCIDA SUELTO.
30 MIL DETENIDOS-DESAPARECIDOS ¡PRESENTES!
Abuelas de Plaza de Mayo
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH)
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) La Matanza
Asociación Buena Memoria
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)
Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte
Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas
Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz
Fundación Memoria Histórica y Social Argentina
H.I.J.O.S. Capital
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH)