lunes, 15 de junio de 2015

ERNESTO CHE GUEVARA “No habrá enemigo latifundista interno, ni enemigo extranjero que pueda impedir la Reforma Agraria”

ERNESTO CHE GUEVARA 

No habrá enemigo latifundista interno, ni enemigo extranjero que pueda impedir la Reforma Agraria”




-Discurso pronunciado por el Comandante Ernesto Che Guevara en un masivo acto campesino celebrado en El Pedrero, municipio de Fomento, el 8 de febrero de 1959-.

Compañeros: 

Voy solamente a decirles unas pocas palabras para que después el gobernador de Las Villas esté con ustedes. Quería decirles solamente, que es para nosotros motivo de honda evocación el estar en El Pedrero (inaudible), que todavía conserva las cicatrices de la metralla enemiga. Cada una de las casas de este poblado puede contar su historia de la guerra, su historia personal de la guerra, así como cada uno de los campesinos de esta zona puede contar también su historia personal de la guerra, su historia de sufrimiento, del sufrimiento que todo el pueblo de Cuba debió soportar durante 7 años; pero que en las regiones agrarias alcanzó su máxima intensidad; ya después de un mes y algunos días de la victoria, las ciudades han tomado su ritmo, casi no se ven huellas de la guerra, sin embargo, no tenemos nada más que internarnos apenas, en las primeras estribaciones del Escambray para ver asimismo el sitiado, cómo están el resto de las casas campesinas, tenemos que luchar para que eso no sea así, tenemos que luchar todos juntos, ustedes y nosotros.

Pero ya les digo que hoy vuelvo a sentirme como entre ustedes, entre los sombreros de yarey. (Aplausos). Yo soy ya, bastante guajiro, les voy a decir, cuando voy a la ciudad no me encuentro realmente, el aire acondicionado no se ha hecho para mí, y prefiero siempre estar en contacto directo con el pueblo, incluso cuando se dice de algunos de los que hemos dirigido esta Revolución de fulano, zutano, se expresan una serie de elogios desmedidos me pongo a pensar sinceramente, en la masa de campesinos, que sí hicieron la Revolución. Todos ustedes, señores, son los verdaderos triunfadores de la Revolución. (Aplausos). Ustedes fueron los que pusieron el hombro día a día para hacer que aquella minúscula guerrilla de Oriente, saliera de allí de la Sierra Maestra, cruzara hasta el Segundo Frente Oriental, llegara después aquí al Escambray y se extendiera por toda la isla de Cuba.

El esfuerzo y los méritos de la victoria son del campesinado cubano. (Aplausos). Hoy le toca a este campesinado recoger también los frutos de la victoria y ese fruto es la Reforma Agraria. (Aplausos). Por eso hemos venido hoy a hablar con ustedes, para darle la absoluta seguridad, en nombre del Gobierno y del Ejército Rebelde de que la Reforma Agraria seguirá adelante contra cualquier clase de peligro contra cualquier clase de valla que se pretenda levantar a su paso. Puedo asegurarles (aplausos), yo puedo asegurarles que si la cooperación del pueblo es tan entusiasta como hasta ahora, no habrá enemigo latifundista interno, ni enemigo extranjero que pueda impedir la Reforma Agraria. (Aplausos). 

Quizás algunos de ustedes conozca cuál es la Ley que se dio en la Sierra Maestra. Alguna vez tuve la oportunidad de decirles que no era una Ley perfecta, en aquella época no se podía llegar hasta los extremos, hacia los que hoy podemos llegar, aquella Ley tenía el defecto de no atacar el latifundio; nosotros estamos decididos hoy, a llegar hasta el latifundio, hasta atacarlo y destruirlo completamente. Necesitamos para eso (aplausos), necesitamos, señores, para eso, el apoyo y la fe de todo el campesinado cubano. (Aplausos).

Yo les pido a todos, que no tenga duda alguna con respecto a las intenciones del Gobierno y del Ejército Rebelde, con respecto a la Reforma Agraria. Ha sido durante los años difíciles de la guerra, nuestra batalla: un campesino que no tenga una tierra propia y mientras haya una tierra que no esté trabajada. (Aplausos). Quería decirles que a todos ustedes que han vivido el problema de la tierra en Las Villas, cuál es la posición de nuestro Ejército, frente a los latifundios de toda esa zona, quería explicárselos bien, para que no haya dudas en la manera de actuar de ustedes y de nosotros. Yo les he asegurado ya, y se los aseguro con la mano en el corazón, que el Ejército Rebelde está dispuesto a llevar la Reforma Agraria hasta sus últimas consecuencias, lo digo una y mil veces. (Aplausos). Pero también, precisamente, porque también estamos dispuestos a llevar esa Reforma Agraria adelante, es que necesitamos la cooperación de todo el pueblo para hacerla ordenada, para que no se cometan abusos, para que los aprovechados no tomen la tierra.

Ahora bien, este pedido que les hago es precisamente para la reforma que va a venir, la que se va a hacer de ahora en adelante. Pero a la tierra que al pueblo revolucionariamente (inaudible)... no habrá un solo Comandante de nuestras fuerzas, no habrá un solo soldado de este Ejército que tirará contra los campesinos, nuestros amigos de siempre. (Aplausos).

Había algunos compañeros que pedían el título de propiedad, para las tierras, de algunos connotados servidores del régimen. Eso, señores, es un pedido que está demás hacerlo, eso pertenece ya a cada campesino, se le dará en el momento oportuno ese papel, pero ya, no puede haber poder que los separe de su tierra, sépanlo bien los que la tienen (Aplausos), sépanlo bien los campesinos que revolucionariamente ocuparon esas tierras, que no hay poder legal, ni debe haber poder extralegal capaz de desalojarlos, y que si alguien pretende desalojarlos, tienen hasta el derecho último de agarrar un arma e impedir que los desalojen. (Aplausos).

Pero de ahora en adelante, señores, pedimos precisamente la cooperación de todos ustedes para que no haya ninguna clase de roce entre nuestro Ejército, que debe garantizar el orden, y entre ustedes, los que serán en el futuro propietarios de la tierra de Cuba.

Debemos, señores, ir rápidamente a la constitución de las Asociaciones Campesinas, que sean primero por barrios, como hicimos alguna vez en Gavilanes, y que después se vayan aumentando en federaciones regionales hasta constituir una gran federación nacional campesina, que sea la encargada de distribuir toda la tierra, pero que sea controlada directamente por el pueblo, es decir, la constitución de estas federaciones debe nacer de la voluntad popular y no de la voluntad de ningún gobierno por bueno que sea. Las federaciones deben constituirse de abajo hacia arriba por el voto popular y no de arriba hacia abajo.

Quiero acabar, señores, dándoles un consejo fraterno a los trabajadores del central Santa Isabel que estén aquí, yo tenía que hablar con ellos, había quedado comprometido a hablar, pero cuando llegué, ya me dijeron que habían venido hacia aquí, hasta este meeting. Quería decirles a los trabajadores, que me enteré al hablar, al ir a hablar, que había dos sindicatos, quería pedirles fraternalmente que mediten sobre el peligro de dividir en las entrañas mismas de un central a la clase obrera, en obreros de este tipo, y obreros de aquel otro tipo; porque la gran palabra de orden para toda la nación que es la unión, debe ir aplicándose también a todas las fases de la vida cubana. Así como debemos estar todos unidos frente al peligro común que nos amenaza, deben estar unidos todos los obreros entre sí, y deben ir fusionándose los sindicatos para constituir bloques realmente fuertes que puedan oponer una voz multitudinaria cada vez que la agresión de los patronos quiera sobarse sobre la masa del pueblo. Eso es todo, compañeros. Muchas gracias. (Aplausos).

MAO TSE-TUNG (MAO ZEDONG) ¿Cómo juzgar si un joven es revolucionario? ¿Cómo discernirlo?

MAO TSE-TUNG (MAO ZEDONG)

¿Cómo juzgar si un joven es revolucionario? ¿Cómo discernirlo?



Discurso pronunciado por Mao Tse-tung el 4 de mayo de 1939 en el mitin de la juventud de Yenán para conmemorar el XX aniversario del Movimiento del 4 de Mayo.

Hoy se cumple el XX aniversario del Movimiento del 4 de Mayo, y la juventud de Yenán se ha congregado aquí para este mitin conmemorativo. Quiero aprovechar la ocasión para hablar de algunas cuestiones concernientes a la orientación del movimiento juvenil de China.
Primero. El 4 de mayo ha sido proclamado, con toda justicia Día de la Juventud China[1]. Han transcurrido veinte años desde el Movimiento del 4 de Mayo; sin embargo, sólo este año se ha designado esta fecha como Día de la Juventud para todo el país. Este es un hecho por demás significativo, ya que indica que la revolución democrática popular antiimperialista y antifeudal de China llegará pronto a un punto de viraje. Esta revolución ha experimentado repetidos fracasos en el curso de varias décadas, pero ahora ha de producirse un viraje; ya no se tratará de un nuevo fracaso, sino de un viraje hacia la victoria. La revolución china está avanzando, avanzando hacia la victoria. La situación del pasado, con sus numerosos fracasos, no puede continuar ni debe permitirse que continúe; hay que transformarla y pesar de los fracasos a la victoria. Pero, ¿ha ocurrido ya el cambio? No. No ha ocurrido, y no hemos logrado aún la victoria. Sin embargo, la victoria puede ser ganada. En la Guerra de Resistencia contra el Japón, nos esforzamos precisamente por alcanzar el punto de viraje que nos permita pasar de los fracasos a la victoria. El Movimiento del 4 de Mayo estuvo dirigido contra un gobierno vendepatria, un gobierno que se confabulaba con el imperialismo y traficaba con los intereses de la nación, un gobierno que oprimía al pueblo. ¿Era o no necesario combatir a un gobierno de ese tipo? Si no lo hubiera sido, el Movimiento del 4 de Mayo habría sido un error. Resulta a todas luces obvio que a un gobierno de tal índole hay que combatirlo; a un gobierno vendepatria hay que derrocarlo. Veamos. Mucho antes del Movimiento del 4 de Mayo, el Dr. Sun Yat-sen fue ya rebelde al gobierno de aquel entonces; se opuso al Gobierno de la dinastía Ching y lo derrocó. ¿Tenía razón al actuar así? En mi opinión, tenía toda la razón, porque combatía a un gobierno que, en vez de resistir al imperialismo, se coludía con él, a un gobierno que no era revolucionario, sino que reprimía a la revolución. El Movimiento del 4 de Mayo Fue un movimiento revolucionario justamente porque se opuso a un gobierno vendepatria. Así es como la juventud de toda China debe considerar al Movimiento del 4 de Mayo. Hoy, cuando el pueblo entero se levanta heroicamente para resistir al Japón, todos estamos decididos a derrotar, cueste lo que cueste, al imperialismo japonés, y no dejaremos que surjan nuevos vendepatrias ni permitiremos que la revolución vuelva a fracasar, pues hemos aprendido la lección de los fracasos del pasado. A excepción de un pequeño sector, la juventud china ha despertado y está decidida a vencer; reflejo de esto es la proclamación del 4 de mayo como Día de la Juventud. Marchamos por el camino de la victoria, y, siempre que todo el pueblo aúne sus esfuerzos, la revolución china triunfará en la Guerra de Resistencia.
Segundo. ¿Contra qué se dirige la revolución china? ¿Cuáles son sus blancos? Como todo el mundo sabe, uno es el imperialismo, y el otro, el feudalismo. ¿Cuáles son los blancos de la revolución en este momento? Uno es el imperialismo japonés, y el otro, los colaboracionistas chinos. Para llevar a cabo la revolución debemos derrocar al imperialismo japonés y a los colaboracionistas. ¿Quién hace la revolución? ¿Cuál es la fuerza principal de la revolución? El pueblo. Las fuerzas motrices de la revolución son el proletariado, el campesinado y los miembros de otras clases que estén dispuestos a luchar contra el imperialismo y el feudalismo. Estas son las fuerzas revolucionarias antiimperialistas y antifeudales. Pero, ¿cuáles de ellas son las fuerzas básicas, la espina dorsal de la revolución? Los obreros y campesinos, que constituyen el 90 por ciento de la población. ¿Cuál es el carácter de la revolución china? ¿Qué revolución estamos realizando ahora? Estamos llevando a cabo una revolución democrático-burguesa, y nada de lo que hacemos rebasa ese marco. Aún no es hora de eliminar la propiedad privada burguesa en general; lo que debemos destruir es el imperialismo y el feudalismo. Esto es lo que llamamos revolución democrático-burguesa. Pero la burguesía ya no es capaz de llevarla hasta el fin, y su cumplimiento será posible sólo con los esfuerzos del proletariado y las amplias masas populares. ¿Cuál es el objetivo de esta revolución? Derrocar al imperialismo y al feudalismo y establecer una república democrática popular. Esta república estará basada en los Tres Principios del Pueblo revolucionarios. Se diferenciará tanto del sistema semicolonial y semifeudal del presente como del sistema socialista del futuro. Los capitalistas no tendrán cabida en la sociedad socialista, pero bajo la democracia popular aún debe permitirse su existencia. ¿Habrá siempre lugar para los capitalistas en China? No, en el futuro no lo habrá en absoluto. Así será no sólo en China sino también en todo el mundo. En el futuro, en ningún país, sea Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Japón Alemania o Italia, habrá lugar para los capitalistas, y China no puede ser una excepción. La Unión Soviética ha establecido ya el socialismo, y sin duda alguna el mundo entero seguirá su ejemplo. China, en su desarrollo, llegará necesariamente al socialismo; ésta es una ley ineluctable. Pero, en la etapa actual, nuestra tarea no es implantar el socialismo, sino destruir al imperialismo y al feudalismo, poner fin a la actual condición semicolonial y semifeudal de China y establecer un régimen de democracia popular. En esto debe empeñarse la juventud de todo el país.
Tercero. ¿Cuáles son las lecciones de la revolución china? Esta es también una cuestión importante que debe comprender la juventud. En rigor, la revolución democrático-burguesa antiimperialista y antifeudal de China fue iniciada por el Dr. Sun Yat-sen, y dura ya más de cincuenta años. En cuanto a la agresión capitalista extranjera contra China, lleva ya cerca de cien años. Durante este siglo se produjo primero la Guerra del Opio en que se luchó contra la agresión inglesa, y luego la Guerra del Reino Celestial Taiping, la Guerra Chino-Japonesa de 1894, el Movimiento Reformista de 1898, el Movimiento Yijetuan, la Revolución de 1911, el Movimiento del 4 de Mayo, la Expedición al Norte y la guerra sostenida por el Ejército Rojo. Aunque estas luchas difirieron unas de otras, todas tuvieron como propósito repeler al enemigo extranjero o cambiar la situación existente. Sin embargo, sólo con el Dr. Sun Yat-sen comenzó una revolución democrático-burguesa más o menos claramente definida. Durante estos cincuenta años, la revolución iniciada por él ha tenido éxitos y fracasos. Veamos. ¿No fue acaso un éxito el que la Revolución de 1911 derribara al emperador? Sin embargo, decimos que esta Revolución fracasó porque se limitó a echar a un emperador y China siguió bajo la opresión imperialista y feudal, y la tarea revolucionaria antiimperialista y antifeudal quedó inconclusa. ¿Contra qué estuvo dirigido el Movimiento del 4 de Mayo? Igualmente contra el imperialismo y el feudalismo; pero también fracasó, pues China continuó bajo su dominación. Sucedió lo mismo con la Expedición al Norte; esta revolución, con todos sus éxitos, terminó también en el fracaso. Cuando el Kuomintang se volvió contra el Partido Comunista[2], en China se restauró el dominio total del imperialismo y del feudalismo. El resultado inevitable fue la guerra de diez años sostenida por el Ejército Rojo. Pero en estos diez años de lucha se cumplió la tarea de la revolución sólo en algunas partes de China, y no en todo el país. Si hacemos un balance de la revolución en las pasadas décadas, podremos ver que se han logrado únicamente victorias temporales y parciales, y no una victoria permanente y en escala nacional. Como dijo el Dr. Sun Yat-sen, "No se ha consumado aún la revolución; todos mis camaradas deben continuar luchando." Cabe preguntar ahora: ¿Por qué, después de varias décadas de lucha, la revolución china no ha alcanzado aún su meta? ¿En qué reside la causa? A mi entender, reside en que, primero, el enemigo ha sido demasiado poderoso, y segundo, nuestras fuerzas han sido demasiado débiles. Por ser una parte fuerte y la otra débil, la revolución no ha logrado la victoria. Al afirmar que el enemigo ha sido demasiado poderoso, queremos decir que han sido demasiado poderosas las fuerzas del imperialismo (el factor principal) y del feudalismo. Al decir que nuestras fuerzas han sido demasiado débiles, nos referimos a que lo han sido en los planos militar, político, económico y cultural; pero nuestra debilidad y el consiguiente fracaso en el cumplimiento de la tarea antiimperialista y antifeudal se deben principalmente a que no han sido aún movilizadas las masas trabajadoras, los obreros y campesinos, que constituyen el 90 por ciento de la población. Resumiendo la experiencia de la revolución en los últimos decenios, podemos decir que el pueblo de todo el país aún no ha sido plenamente movilizado, y que los reaccionarios, invariablemente, se han opuesto a dicha movilización y la han saboteado. Sólo cuando estén movilizados y organizados los obreros y campesinos, que constituyen el 90 por ciento de la población, será posible derrocar al imperialismo y al feudalismo. El Dr. Sun Yat-sen dijo en su Testamento:
"Durante cuarenta años me he dedicado a la causa de la revolución nacional con el fin de alcanzar la libertad y la igualdad para China. Mi experiencia de estos cuarenta años me ha convencido profundamente de que, para lograr este objetivo, debemos despertar a las masas populares y unirnos en una lucha común con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad."
Han transcurrido más de diez años desde la muerte del Dr. Sun, y si los sumamos a los cuarenta años mencionados por él, tenemos en total más de cincuenta. ¿Cuál es la lección de estos años de revolución? Fundamentalmente, "despertar a las masas populares". Ustedes deben estudiar cuidadosamente esta lección; toda la juventud china debe hacerlo. Los jóvenes tienen que saber que, sólo movilizando a las amplias masas obreras y campesinas, que forman el 90 por ciento de la población, podremos derrotar al imperialismo y al feudalismo. Y hoy, a menos que movilicemos a los obreros y campesinos de todo el país, no lograremos vencer al Japón ni establecer una nueva China.
Cuarto. Volvamos al movimiento juvenil. En este mismo día, hace veinte años, se produjo en China un importante acontecimiento, conocido en la historia como el Movimiento del 4 de Mayo, en el cual participaron los estudiantes; fue un movimiento de gran significación. ¿Qué papel ha desempeñado la juventud china a partir de entonces? En cierta medida, un papel de vanguardia, que, salvo los recalcitrantes, todo el país reconoce. ¿En qué consiste ese papel de vanguardia? En tomar la cabeza, en marchar al frente de las filas revolucionarias. En las filas antiimperialistas y antifeudales del pueblo chino milita un contingente de jóvenes intelectuales y estudiantes. Es un contingente de considerable magnitud que, a pesar de los muchos que han dado su vida, suma hoy varios millones. Forma un ejército, y muy importante, en la lucha contra el imperialismo y el feudalismo. Pero este ejército solo no es suficiente; no podemos derrotar al enemigo contando únicamente con él, ya que, pese a todo; no constituye la fuerza .principal. ¿Cuál es, entonces, la fuerza principal? Los obreros y campesinos. Nuestros jóvenes intelectuales y estudiantes deben ir a las masas obreras y campesinas, que representan el 90 por ciento de la población, y movilizarlas y organizarlas. Si no tuviéramos esta fuerza principal, los obreros y campesinos, si no contáramos más que con el contingente de jóvenes intelectuales y estudiantes, no podríamos vencer al imperialismo y al feudalismo. Por lo tanto, los jóvenes intelectuales y estudiantes de todo el país deben integrarse con las amplias masas obreras y campesinas y formar con ellas un solo cuerpo; únicamente así se podrá crear un ejército poderoso. ¡Un ejército de cientos de millones de hombres! Sólo con este inmenso ejército destruiremos las sólidas posiciones del enemigo y sus últimos baluartes. Al evaluar el movimiento juvenil del pasado desde este punto de vista, es preciso señalar una tendencia errónea: en el movimiento juvenil de las últimas décadas, un sector de los jóvenes se ha negado a unirse con las masas obreras y campesinas y se ha opuesto al movimiento obrero y campesino; esto constituye una contracorriente dentro del movimiento juvenil. En realidad, estos jóvenes son poco inteligentes, pues rechazan unirse con las masas obreras y campesinas, que abarcan al 90 por ciento de la población, e incluso se oponen radicalmente a ellas. ¿Es buena esta tendencia? Consideró que no, porque al oponerse a los obreros y campesinos, esos jóvenes están oponiéndose a la revolución; por eso decimos que es una contracorriente dentro del movimiento juvenil. Un movimiento juvenil que tuviese tal naturaleza no llegaría a nada bueno. Hace unos días escribí un breve artículo[3] en el cual señalaba:
"En último término, el criterio para distinguir entre los intelectuales revolucionarios y los no revolucionarios o los contrarrevolucionarios es ver si están dispuestos o no a integrarse con las masas obreras y campesinas, y si realmente lo hacen "
Aquí planteo un criterio que considero como el único válido. ¿Cómo juzgar si un joven es revolucionario? ¿Cómo discernirlo? Sólo hay un criterio: ver si está dispuesto a integrarse, y se integra en la práctica, con las grandes masas obreras y campesinas. Es revolucionario si lo quiere hacer y lo hace; de otro modo es no revolucionario o contrarrevolucionario. Si se integra hoy con las masas obreras y campesinas, es hoy revolucionario; si mañana deja de hacerlo o pasa a oprimir a la gente sencilla, se transformará en no revolucionario o en contrarrevolucionario. Hay jóvenes que se limitan a perorar sobre su fe en los Tres Principios del Pueblo o en el marxismo, pero esto no prueba nada. Fíjense. ¿No habla Hitler de su fe en el "socialismo"? !También Mussolini era "socialista" hace veinte años! Y ¿qué es en el fondo su "socialismo"?! Fascismo ! ¿No "creyó" en otro tiempo Chen Tu-siu en el marxismo? ¿Y qué hizo más tarde? Se pasó a la contrarrevolución. ¿No "creó "Chang Kuo-tao en el marxismo? ¿Qué ha sido de él? Ha desertado y se ha hundido en la ciénaga. Algunas personas se autodenominan "seguidores de los Tres Principios del Pueblo" y hasta viejos partidarios de estos Principios; pero ¿qué hacen? Resulta que su Principio del Nacionalismo significa coludirse con el imperialismo; su Principio de la Democracia, oprimir a la gente sencilla, y su Principio de la Vida del Pueblo, chupar al pueblo hasta la última gota de sangre. Son partidarios de los Tres Principios del Pueblo sólo de dientes afuera. Por eso, cuando queremos juzgar a una persona y saber si es un verdadero o un falso partidario de los Tres Principios del Pueblo, o si es un verdadero o un falso marxista, basta con ver cuál es su relación con las amplias masas obreras y campesinas, y de este modo todo quedará claro inmediatamente. Este es el único criterio; no hay otro. Espero que la juventud de todo el país jamás se dejará arrastrar por esa siniestra contracorriente, sino que comprenderá bien que los obreros y campesinos son sus amigos y marchará hacia un luminoso futuro.
Quinto. La presente Guerra de Resistencia contra el Japón es una nueva Fase, la más grandiosa, vigorosa y dinámica de la revolución china. En esta fase, a los jóvenes les incumbe una gran responsabilidad. En las últimas décadas nuestro movimiento revolucionario ha atravesado numerosas fases de lucha, pero en ninguna de ellas ha tenido tanta amplitud como en la actual Guerra de Resistencia. Al sostener que la revolución china tiene ahora características que la distinguen de lo que era, y que pasará de los fracasos a la victoria, estamos diciendo que las grandes masas populares de China han progresado, de lo cual es una clara prueba el progreso de la juventud. De ahí que la Guerra de Resistencia haya de triunfar, y así será ineluctablemente. Como todos saben, nuestra política básica en la Guerra de Resistencia es la de frente único nacional antijaponés, que tiene por objetivo derrocar al imperialismo japonés y a los colaboracionistas, transformar la vieja China en una nueva China y liberar a toda la nación de su condición semicolonial y semifeudal. La actual falta de unidad en el movimiento juvenil chino es una grave deficiencia. Ustedes deben continuar esforzándose por alcanzar la unidad, porque la unidad hace la fuerza. Deben ayudar a la juventud de todo el país a comprender la situación actual, a alcanzar la unidad y a llevar la Resistencia hasta el fin.
Sexto y último. Me referiré ahora al movimiento juvenil de Yenán. Este es el modelo para el movimiento juvenil de todo el país. Su orientación es la orientación para el movimiento juvenil del país entero. ¿Por qué? Porque esta orientación es correcta. Veamos. La juventud de Yenán no sólo ha trabajado por la unidad, sino que lo ha hecho muy bien. Ha logrado la cohesión y la unidad. En Yenán, los jóvenes intelectuales, estudiantes, obreros y campesinos están todos unidos. Gran número de jóvenes revolucionarios de todo el país, y hasta de comunidades chinas en el extranjero, han venido a Yenán a estudiar. La mayoría de los asistentes al mitin de hoy proceden de lugares situados a miles e incluso decenas de miles de kilómetros; llámense Chang o Li, sean hombres o mujeres, obreros o campesinos, a todos los une una misma voluntad. ¿No debe considerarse esto como un modelo para todo el país? La juventud de Yenán, además de estar unida, se integra con las masas obreras y campesinas, lo cual, con mayor razón todavía, constituye un modelo para todo el país. ¿Qué hace la juventud de Yenán? Aprende la teoría de la revolución y estudia los principios y métodos para resistir al Japón y salvar a la nación; lleva a cabo la campaña por la producción, y ha roturado miles de mu de tierra. La roturación y cultivo de tierras es algo que ni el propio Confucio hizo. La escuela que él dirigía contaba con un buen número de estudiantes: "setenta notables y tres mil discípulos"; ¡una escuela floreciente! Así y todo, tenía muchos menos estudiantes de los que hay en Yenán, y, además, ellos no sentían la menor afición a las campañas por la producción. Cuando sus discípulos le preguntaron cómo arar los campos, Confucio respondió: "No lo sé; yo no valgo en eso lo que un agricultor." En otra ocasión le preguntaron sobre cómo cultivar hortalizas, y contestó: "No lo sé; yo no valgo en eso lo que un hortelano." En la China antigua, los jóvenes que estudiaban con un sabio no aprendían la teoría de la revolución ni tomaban parte en el trabajo físico. Hoy, en vastas regiones de nuestro país, apenas si se enseña en las escuelas la teoría de la revolución y no se habla de campaña por la producción. Sólo aquí, en Yenán, y en las bases de apoyo antijaponesas, situadas en la retaguardia del enemigo, la juventud es radicalmente diferente; es de verdad la vanguardia en la causa de la resistencia al Japón y de la salvación nacional, porque su orientación política es correcta y lo son también sus métodos de trabajo. Por ello digo que el movimiento juvenil de Yenán es el modelo para el movimiento juvenil de todo el país.
Considero que el mitin de hoy tiene gran significación. Por mi parte, he dicho cuanto quería decir. Espero que ustedes estudiarán las experiencias de la revolución china en los últimos cincuenta años, desarrollarán lo que hay de positivo y desecharán lo erróneo, de manera que la juventud se integre con el pueblo de todo el país y la revolución pase de los fracasos a la victoria. Cuando la juventud y el pueblo entero se hallen movilizados, organizados y unidos, el imperialismo japonés será derrotado. Todo joven debe asumir esta responsabilidad. Cada uno de ustedes debe ser diferente de lo que era en el pasado y dedicarse con gran resolución a unir a toda la juventud y organizar a todo el pueblo para derrocar al imperialismo japonés y transformar la vieja China en una nueva China. Esto es lo que espero de ustedes. 


NOTAS 

[1] En un principio, el 4 de mayo fue proclamado Día de la Juventud China por la organización juvenil de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. Presionado por el auge patriótico de las amplias masas juveniles, el gobierno del Kuomintang lo aceptó. Pero posteriormente proclamó Día de la juventud el 29 de marzo (día conmemorativo de los mártires revolucionarios caídos durante el Levantamiento de Cantón en 1911), porque, temiendo que la juventud se revolucionarizara, consideró peligroso celebrar el 4 de mayo. Sin embargo, en las bases de apoyo revolucionarias, dirigidas por el Partido Comunista, se continuó considerando el 4 de mayo como Día de la Juventud. Después de la fundación de la República Popular China, el Consejo Administrativo del Gobierno Central Popular lo proclamó oficialmente Día de la Juventud China, en diciembre de 1949.
[2] Se refiere a los golpes de Estado contrarrevolucionarios dados en 1927 por Chiang Kai-shek en Shanghai y Nankín, y por Wang Ching-wei en Wuján.
[3] Se refiere al artículo "El Movimiento del 4 de Mayo". 




sábado, 13 de junio de 2015

LEANDRO N. ALEM Discurso en Rosario: ¡Desgraciados los pueblos que no tienen ideales!

LEANDRO N. ALEM 

Discurso en Rosario: ¡Desgraciados los pueblos que no tienen ideales! 


DISCURSO EN EL MITIN DE ROSARIO
 [24 de agosto de 1890]

Conciudadanos:
Bienvenidos seáis a ocupar el puesto que vuestro deber os señala; bienvenidos seáis a tomar participación en esta verdadera revolución política y social.
Este país había llegado al extremo de ver comprometido el honor nacional. No existía más que la dignidad ultrajada, la libertad perdida, la dilapidación entronizada, la esclavitud constituida, y las voces de ultratumba de nuestros mayores nos pedían estrecha cuenta de nuestro silencio, de nuestra conducta, de nuestra debilidad, de sus sufrimientos ante el escarnio y la befa y el absolutismo de los poderes públicos.
Hubo un sacudimiento general; despertó la opinión y el pueblo se ha dispuesto a romper las cadenas que le oprimían: por eso vemos ese estallido de entusiasmo, esa explosión de sentimientos que a todos nos unen en la llama vivificadora del patriotismo.
¡Desgraciados los pueblos que se hallan animados por el sensualismo!
¡Desgraciados los pueblos que no tienen ideales! Por no tener ideales cayó la antigua Roma con toda su corte de bajezas y de inmoralidades; por no tener ideales cayó el Perú en la postración más abyecta; por no tener ideales Francia fue esclava de los reyes y pasto de los palaciegos; por no tener ideales la República Argentina ha sufrido la ignominiosa presidencia de Juárez.
Porque en momentos de angustia olvidamos estos sagrados ideales, porque hicimos de nuestras comodidades materiales, concentración de nuestros sentidos y aspiración única de nuestros espíritus, nos hemos visto vejados, ultrajados y deshonrados en nuestras afecciones más caras, sin que a duras penas asomase el sonrojo en nuestras mejillas y palpitaran de vergüenza nuestros corazones.
Al fin miramos a nuestro rededor, consultamos nuestras conciencias, levantamos nuestras frentes, sacudimos nuestro letargo, nos inspiramos en nuestras convicciones, dirigimos los ojos hacia la bandera de la patria, y el pueblo ha recuperado su dignidad y se halla dispuesto a sostenerla, aleccionado por el pasado.
En esta regeneración política y social, el ejército ha hecho causa común con el pueblo.
El ejército está constituido para defender las leyes y las instituciones, no para servir de pedestal a las tiranías; y por eso el ejército, que es argentino, y por lo tanto patriota, al ser hollados los fundamentos de la nacionalidad, al contemplar menospreciadas las libertades y suspendidas todas las garantías, al ver mancillado cuanto más noble y más digno y más santo conservan los códigos del país, al vislumbrar la ruina moral y económica de la República, precipitada por un hombre y una camarilla dueña y señora de vidas y haciendas, se levantó en cumplimiento de su deber y fue a la lucha a pelear ya morir por la causa del pueblo, que eran su causa: por la ley y por la libertad
Nos hallamos en los principios de la senda colocada frente a nuestros ojos, y es necesario recorrerla hasta el fin, en todas sus escabrosidades, a costa de todos los sacrificios, como corresponde a nuestra historia y a nuestros antecedentes nunca desmentidos ni manchados.
Dejad esa tendencia de esperarlo todo de los gobernantes y grabad en vuestra conciencia la convicción de que este proceder rebaja el nivel moral de los pueblos.
Cuando un hombre está en el poder, necesita el consejo, el apoyo, el cariño y el aliento de sus gobernados, que han de ser sus amigos, no sus vasallos; pero si ese hombre se olvida que se debe al pueblo y no respeta derechos ni constituciones, el pueblo tiene la obligación de recordarle los deberes de la altura, e imponerle su soberanía, si no por la razón, por la fuerza!


OSCAR ALENDE (“EL BISONTE”) Discurso del 23 de marzo de 1976 por Cadena Nacional

OSCAR ALENDE (“EL BISONTE”) 

Discurso del 23 de marzo de 1976 por Cadena Nacional




El 23 de marzo de 1976, a las 20:30 hs, el Dr. Oscar Alende habla por Cadena Nacional. Unas horas antes del más sangriento golpe militar, Don Oscar realiza un valiente y esclarecedor discurso:

“En este momento yo diría que es posible distinguir o detectar cuatro grupos o sectores de opinión en la Argentina:"
"El primero es el de aquellos que quieren que caiga el gobierno sin importarle lo que viene detrás."
"El segundo, el de los profesionales golpistas que saben que ésta es la única manera de acceder al poder y llegar al gobierno."
"El tercero lo integran los que pregonan la democracia pero no quieren cumplirla."
"El cuarto lo integramos los que pensamos que la lucha por la emancipación no se agota en los aspectos electorales. Los que señalamos que la legalidad debe ser el instrumento de lucha contra el privilegio de afuera y de adentro, la herramienta para una sociedad justa y solidaria, en presencia del Pueblo porque nuestra experiencia dice que cuando él está ausente sobrevienen la abominación de las libertades y la entrega del patrimonio nacional."
"Señalo al paso que todos los gobiernos militares que nos rodean mas allá de las fronteras, son gobiernos aliados con la corporaciones multinacionales y con la filosofía y la práctica de la dependencia. Y recuerdo que desde una alta tribuna militar un teniente general sostuvo, no hace mucho, que cada vez que los militares toman el poder en la Argentina resulta que no solucionan ningún problema y agravan los existentes."
"Hablo en nombre del Partido Intransigente, el que ha crecido con mayor ímpetu y envergadura ideológica en el último tiempo."
"Hay que levantar al país. Podemos y debemos.”

Hipólito Yrigoyen Discurso de asunción a la presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1916

Hipólito Yrigoyen

Discurso de asunción a la presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1916



Ante la evidencia de estas horas supremas y decisivas, el pensamiento se repliega a contemplar el apostolado que laboró tramo a tramo, la consagración plena de la obra reparadora. En la fe y en la virtud de su vasta irradiación se cruzaron muchas angustias; pasaron años de absorbentes fatigas y de inevitables incertidumbres, escrutando y afrontando lo que había de rebelde o de inmodelable a la eficacia de sus justas finalidades.

Así estuvo como el alucinado misterioso que los refractarios motejaron de una devoción incomprendida, ostentándose siempre sin mirar hacia atrás, soportando impertérrito las acritudes del destino, irreductiblemente identificado con la Patria misma, serena auscultadora de sus anhelos e intérprete fiel de sus imperiosas reivindicaciones.

Y hoy estamos ante la efectividad gloriosa de tan enorme jornada y el encanto soñador se transformó en la realidad que nos hace sentir la magnífica verdad de la Patria, dejando por fin de mirarnos peregrinos en su propio seno.

[…] Justo es, entonces, que esta resurrección que pareciera imposible, llene de intenso regocijo el espíritu nacional que asumiera todas las contingencias de tan cruenta jornada, como si un dictado superior hubiera dispuesto que se fundiese en la más indestructible solidaridad.

Asumir la contienda reparadora, desde el llano a la cumbre renunciando a todas las posiciones y resguardos del medio ambiente, para remontar la abrupta montaña a pura orientación de pensamiento, a puro vigor de virtudes y a pura entereza de carácter, y llegar a la cima pasando por sobre las murallas de todos los poderes oficiales y las conjuraciones conniventes, es empresa que no conciben los mediocres ni alcanzan los pigmeos y que ni siquiera comprendieron los grandes ni afrontaron los poderosos.


Tan magnas concepciones fueron idealizadas por el genio de la Revolución, sentidas por el alma nacional y cumplidas con admirable excelsitud en una trayectoria de sucesos y de acontecimientos en que culminaron todas las glorias de la Patria.

viernes, 12 de junio de 2015

Evita Perón: Yo no tengo elocuencia, pero tengo corazón; un corazón peronista y descamisado

Evita Perón: Yo no tengo elocuencia, pero tengo corazón; un corazón peronista y descamisado
Discurso en el Día del Trabajador Plaza de Mayo 1951


1º de Mayo de 1951 - Discurso de Evita

Mis queridos descamisados:
En este día tradicional para los trabajadores argentinos, en este 1º de mayo maravilloso, en que los trabajadores festejan el triunfo del pueblo y de Perón sobre los eternos enemigos y traidores de la Patria, yo quiero hablar con la sola, con la absoluta, con la exclusiva representación de los descamisados.
Yo quiero hablar para Perón, para los trabajadores, para los hombres y mujeres del mundo que quieran compartir con nosotros la gloria de un pueblo que levanta su bandera justa, libre y soberana al tope de todos los mástiles de la patria.
Yo quiero que ustedes me autoricen, que me den la plenipotencia maravillosa y eterna de todos los trabajadores, de todas las mujeres, de todos los humildes, en una palabra, la de todos los descamisados.
Yo quiero que ustedes me autoricen; ustedes que aquí, en esta vieja plaza de nuestras glorias, representan al auténtico pueblo que en 1810, empujando las puertas del Cabildo y gritando "queremos saber de qué se trata", conquistaron su derecho de libertad y de soberanía. Yo quiero que ustedes me autoricen para que diga lo que ustedes sienten; ustedes que, a través de un siglo de oligarquía, de entrega, de explotación, sufrieron la amargura infinita de ver a la patria humillada y sometida por sus propios hijos. No, no eran sus hijos. No, por sus venas no corría sangre de argentinos; por sus venas corría sangre de traidores. Yo quiero que ustedes me autoricen para que diga con pocas palabras, con mi escasa elocuencia, lo que ustedes sienten, lo que ustedes quieren que le diga en este día maravilloso de los trabajadores, al general Perón y al pueblo.
Ustedes, que pueden hablar de frente, con la frente bien alta, a la Patria y a Perón, porque ustedes vieron en Perón la última esperanza de la patria y lo siguieron, como se sigue solamente a una bandera, dispuestos a morir por ella o a triunfar con su victoria; ustedes, que tienen derecho a hablar de frente con la Patria y con Perón, porque ustedes, igual que yo, lo siguieron apretando los dientes de rabia y de coraje cuando la oligarquía sin patria ni bandera quiso dejarnos a nosotros también sin patria ni bandera, robándonos el derecho de seguirlo a Perón hasta la muerte; ustedes que pueden hablar de frente con Perón, porque siempre llevarán en el corazón encendido, el fuego de las antorchas que prendimos con los diarios y las revistas para festejar la victoria del 17 de octubre de 1945; ustedes, solamente ustedes, pueden dar a mis palabras el fuego, la fuerza infinita que yo quiero tener, que yo desearía tener para decirle al líder, para decirle al mundo, para decirle a la patria, cómo lo siguen, cómo lo quieren los trabajadores a Perón.
Yo no tengo elocuencia, pero tengo corazón; un corazón peronista y descamisado, que sufrió desde abajo con el pueblo y que no lo olvidará jamás, por más arriba que suba. Yo no tengo elocuencia, pero no se necesita elocuencia para decirle al general Perón que los Trabajadores, la Confederación General del Trabajo, las mujeres, los ancianos, los humildes y los niños de la patria no lo olvidarán jamás, porque nos hizo felices, porque nos hizo dignos, porque nos hizo buenos, porque nos hizo querernos los unos a los otros, porque nos hizo levantar la cabeza para mirar al cielo, porque nos quitó de la sangre el odio, la amargura y nos infundió el ardor de la esperanza, del amor y de la vida.
La Confederación General del Trabajo y los trabajadores por mi intermedio, no necesitamos elocuencia para decirle a Perón que no lo olvidaremos jamás, porque nos hizo dignos y justos, porque nos hizo libres y soberanos y porque cuando nuestra bandera se pasea por los caminos de la humanidad, los hombres del mundo se acuerdan de la patria como de una novia perdida que se ha vestido de blanco y celeste para enseñarle el camino de la felicidad.
Compañeras y compañeros: esta mañana, cuando el general Perón terminó su mensaje de la victoria, dijo que ese triunfo era de la Patria y del pueblo; que era nuestro, solamente nuestro. Y pensé lo que habrán pensado ustedes; que si no fuera por Perón, estaríamos como en los viejos primeros de mayo de la oligarquía, llorando a nuestros muertos en lugar de festejar la victoria.
Estamos de acuerdo, mi general, en que el triunfo es de la Patria y de los trabajadores; estamos de acuerdo en que los trabajadores, los humildes, siempre estuvimos de pie y abrazamos las causas justas, y por eso abrazamos la causa de Perón. Pero, ¿qué hubiera sido de la Patria y de los trabajadores sin Perón? Por eso damos gracias a Dios de que nos haya otorgado el privilegio de tenerlo a Perón, de conocerlo a Perón, de comprenderlo, de quererlo y seguirlo a Perón.
Yo, la más humilde colaboradora del general Perón, pero también como una de las más fervorosas amigas de los humildes y de los trabajadores, felicito a los humildes, a los descamisados, a los trabajadores, y por ello, muy fervorosamente a la Confederación General del Trabajo, por esta fe, por esta lealtad inquebrantable a Perón. Y si a mí me dieran a elegir entre todas las cosas de la tierra, yo elegiría entre todas ellas la gracia infinita de morir por la causa de Perón, que es morir por ustedes. Porque yo también como los compañeros trabajadores, soy capaz de morir y terminar mi existencia en el último momento de mi vida con nuestro grito de guerra, con nuestro grito de salvación: ¡la vida por Perón!

jueves, 11 de junio de 2015

JUAN DOMINGO PERON discurso del 1º de Mayo de 1974 Ante la Asamblea Legislativa presenta MODELO NACIONAL

JUAN DOMINGO PERON 

discurso del 1º de Mayo de 1974 Ante la Asamblea Legislativa presenta 

MODELO NACIONAL



Antes de dar lectura al mensaje del Poder Ejecutivo, deseo presentar en nombre de éste, el más profundo agradecimiento a los señores Legisladores, que han hecho posible la aprobación de leyes que eran absolutamente indispensables. Y en esto quiero también rendir homenaje a los señores senadores y diputados de la oposición, que con una actitud altamente patriótica no han hecho una oposición sino una colaboración permanente que el Poder Ejecutivo aprecia en su más alto valor. En una ocasión solemne como ésta, ante un Congreso reunido en idéntica oportunidad a la de hoy, hace exactamente veinte años, dije al pueblo argentino dirigiéndome a sus representantes: “Nunca me he sentido otra cosa que un hombre demasiado humilde al servicio de una causa siempre demasiado grande para mí, y no hubiese aceptado nunca mi destino si no fuera porque siempre me decidió el apoyo cordial de nuestro pueblo”.
La conformación de nuestra doctrina, que pueden aceptar todos los argentinos, porque tiene caracteres de solución universal – y que incluso, puede ser aplicada como solución humana a la mayor parte de los problemas del mundo como tercera posición filosófica, social, económica y política – constituyó la primera etapa de lo que podría denominarse la “despersonalización” de los propósitos que la revolución había encarnado en mí; tal vez porque yo sentía desde mucho tiempo antes vibrar la revolución total del pueblo, y estaba decidido, tal como lo expresé a los trabajadores argentinos el 2 de diciembre de 1943, a “quemarme en una llama épica y sagrada para alumbrar el camino de la victoria”.
La doctrina fue adoptada primero por los trabajadores. “Yo los elegí para dejar en ellos la semilla”. “Lo acabo de expresar: ¡Ellos fueron mis hombres!”. “Elegí a los humildes; ya entonces había alcanzado a comprender que solamente los humildes podían salvar a los humildes”.
Recuerdo que, cuando me despedía de la Secretaría de Trabajo y previsión el 10 de octubre de 1945, entregué a ellos todos mis ideales, diciéndoles más o menos, estas mismas palabras: “No se vence con violencia: se vence con inteligencia y organización”; “las conquistas alcanzadas serán inamovibles y seguirán su curso”; “necesitamos seguir estructurando nuestras organizaciones y hacerlas tan poderosas que en el futuro sean invencibles”; “el futuro será nuestro”.
Antiguas palabras éstas, pero conservan aún toda su vigencia. Regresan hoy a esta alta tribuna para señalar el curso de nuestro irreversible proceso revolucionario y de una vocación nacional de grandeza, que no se pueden torcer ni desvirtuar. Vivimos tiempos tumultuosos y excitantes. Lo que antes apareciera como simple hipótesis y, generalmente, como teoría negada o discutida, es hoy una realidad universal que está determinando el curso de la historia.
La masas del Tercer Mundo se han puesto de pie y las naciones y pueblos hasta ahora postergados pasan a un primer plano. La hora de los localismos cede el lugar a la necesidad de continentalizarnos y de marchar hacia la unidad planetaria. Felizmente, este tiempo que nos toca vivir y dentro del que somos protagonistas inevitables, nos encuentra a los argentinos unidos como en las épocas más fecundas de nuestra historia.
Es un verdadero milagro el que podamos ahora dialogar y discrepar entre nosotros, pensar de diferente manera y estimar como válidas distintas soluciones, habiendo llegado a la conclusión de que por encima de los desencuentros, nos pertenece por igual la suerte de la Patria, en la que está contenida la suerte de cada uno de nosotros, en su presente porvenir.
Nuestra Argentina está pacificada, aunque todavía no vivimos totalmente en paz. Heredamos del pasado un vendaval de conflictos y de enfrentamientos. Hubo y hay todavía sangre entre nosotros; reconocemos esta herencia inmediata a que me he referido, y extraemos de ella la conclusión de su negatividad. Pero no podemos ignorar que el mundo padece de violencia, no como episodio sino como fenómeno que caracteriza a toda esta época. Que caracteriza, diría a toda época de cambio revolucionario y de reacomodamientos, en que un período de la historia concluye para abrir paso a otro.
Nosotros hemos encarado la Reconstrucción Nacional. Entre sus más importantes objetivos está el de reconstruir nuestra paz. Lo lograremos. No hay nada que no pueda alcanzarse con nuestras inmensas posibilidades y con este pueblo maravilloso al que con orgullo pertenecemos.
No ignoramos que la violencia nos llega también desde fuera de nuestras fronteras, por la vía de un calculado sabotaje a nuestra irrevocable decisión de liberarnos de todos asomo de colonialismo.
Agentes del desorden son los que pretenden impedir la consolidación de un orden impuesto por la revolución en paz que propugnamos y aceptamos la mayoría de los argentinos.
Agentes del caos son los que tratan, inútilmente, de fomentar la violencia como alternativa a nuestro irrevocable propósitos de alcanza en paz el desarrollo propio y la integración latinoamericana, únicas metas para evitar que el año 2000 nos encuentre sometidos a cualquier imperialismo. Superaremos también esta violencia, sea cual fuere su origen.
Superaremos la subversión. Aislaremos a los violentos y a los inadaptados. Los combatiremos con nuestras fuerzas y los derrotaremos dentro de la Constitución y la Ley. Ninguna victoria que no sea también política es válida en este frente. Y la lograremos. Tenemos no sólo una doctrina y una fe, sino una decisión que nada ni nadie hará que cambie. Tenemos, también, la razón y los medios de hacerla triunfar. Triunfaremos, pero no en el limitado campo de una victoria material contra la subversión y sus agentes, sino en el de la consolidación de los procesos fundamentales que nos conducen a la Liberación Nacional y Social del Pueblo Argentino, que sentimos como capítulo fundamental de la liberación nacional y social de los pueblos del continente.
Las fuerzas del orden -pero del orden nuevo, del orden revolucionario, del orden del cambio en profundidad- han de imponerse sobre las fuerzas del desorden entre las que se incluyen, por cierto las del viejo orden de la explotación de las naciones por el imperialismo, y la explotación de los hombres por el imperialismo, y la explotación de los hombres por quienes son sus hermanos y debieran comportarse como tales. Todo esto -y todos tenemos conciencia de ello- se encuentra en marcha. Cada día que pasa nos acerca a las metas señaladas.
Ha comenzado de este modo el tiempo en que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino. Ésto sólo es ya revolución de suficiente trascendencia como para agradecer a Dios que nos haya permitido vivir para disfrutarlo. Estamos terminando con la improvisación, porque no sólo el País lo exige, sino que el mundo no admite otra alternativa.
Se percibe ya con firmeza que la sociedad mundial se orienta hacia u Universalismo que, a pocas décadas del presente, nos puede conducir a formas integradas, tanto en el orden económico como en el político. La integración social del hombre en la tierra será un proceso paralelo, par lo cual es necesaria una firme y efectiva unión de todos los trabajadores del mundo, dada por el hecho de serlo y por lo que ellos representan en la vida de los pueblos.
La integración económica podrá realizarse cuando los imperialismos tomen debida conciencia de que han entrado en una nueva etapa de su accionar histórico, y que servirán mejor al mundo en su conjunto y a ellos mismos, en la medida en que contribuyan a concebir y accionar a la sociedad mundial como un sistema, cuyo único objetivo resida en lograr la realización del hombre en plenitud, dentro de esa sociedad mundial.
La integración política brindará el margen de seguridad necesario para el cumplimiento de las metas sociales, económicas, científico-tecnológicas y de medio ambiente, al servicio de la sociedad mundial.
El itinerario es inexorable y tenemos que prepararnos para recorrerlo. Y aunque ello parezca contradictorio, tal evento nos exige desarrollar desde ya un profundo nacionalismo cultural como única manera de fortificar el ser nacional, para preservarlo con individualidad propia en las etapas que se avecinan.
El mundo en su conjunto no podrá constituir un sistema, sin que a su vez están integrados los países en procesos paralelos. Mientras se realice el proceso universalista, existen dos únicas alternativas para nuestros países: neocolonialismo o liberación.
La pertinacia en levantar fronteras ideológicas no hace sino demorar el proceso y aumentar el costo de construcción de la sociedad mundial. Para construir la sociedad mundial, la etapa del continentalismo configura una transición necesaria. Los países han de unirse progresivamente sobre la base de la vecindad geográfica y sin imperialismos locales y pequeños. Esta es la concepción de la Argentina para Latinoamérica: justa, abierta, generosa, y sobre todas las cosas, sincera.
A niveles nacionales, nadie puede realizarse en un país que no se realiza. De la misma manera, a nivel continental, ningún país podrá realizarse en un continente que no se realice.
Queremos trabajar juntos para edificar Latinoamérica dentro del concepto de comunidad organizada. Su triunfo será el nuestro. Hemos de contribuir al proceso con toda la visión, la perseverancia y el tesón que hagan falta. Sólo queremos caminar al ritmo del más rápido. Y teniendo en cuenta que no todos han de pensar de la misma manera, respetuosos de sus decisiones, habremos de unirnos resueltamente con quienes quieran seguir nuestro propio ritmo. Latinoamérica es de los latinoamericanos. Tenemos una historia tras de nosotros. La historia del futuro no nos perdonaría el haber dejado de ser fieles a ella. Paralelamente, nos uniremos a la acción d los países del Tercer Mundo, con los cuales ya estamos unidos en la idea.
Nuestra tarea común es la liberación. LIBERACIÓN tiene muchos significados:
· En lo POLÍTICO, configurar una nación sustancial, con capacidad suficiente de decisión nacional, y no una nación en apariencia que conserva los atributos formales del poder, pero no su esencia
· En lo ECONÓMICO, hemos de producir básicamente según las necesidades del pueblo y de la Nación, y teniendo también en cuenta las necesidades de nuestros hermanos de Latinoamérica y del mundo en su conjunto. Y, a partir de un sistema económica que hoy produce según el beneficio, hemos de armonizar ambos elementos para preservar recursos, lograr una real justicia distributiva, y mantener siempre viva la llama de la creatividad.
· En lo SOCIO-CULTURAL, queremos una comunidad que tome lo mejor del mundo del espíritu, del mundo de las ideas y del mundo de los sentidos, y que agregue a ello todo lo que nos es propio, autóctono, para desarrollar un profundo nacionalismo cultural, como antes expresé. Tal será la única forma de preservar nuestra identidad y nuestra auto-identificación. Argentina, como cultura, tiene una sola manera de identificarse: ARGENTINA. Y para la fase continentalista en la que vivimos y universalista hacia la cual vamos, abierta nuestra cultura a la comunicación con todas las culturas del mundo, tenemos que recordar siempre que Argentina es el hogar.
· En lo CIENTIFICO-TECNOLOGICO, se reconoce el núcleo del problema de la liberación. Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace también imposible. La liberación del mundo en desarrollo exige que este conocimiento sea libremente internacionalizado sin ningún costo para él. Hemos de luchar por conseguirlo; y tenemos para esta lucha que recordar las escencias: todo conocimiento viene de Dios.
· La lucha por la liberación es, en gran medida, lucha también por los RECURSOS Y LA PRESERVACIÓN ECOLÓGICA, y en ella estamos empeñados. Los pueblos del Tercer Mundo albergan las grandes reservas de materias primas, particularmente las agotables. Pasó la época en que podían tomarse riquezas por la fuerza, con el argumento de la lucha política entre países o entre ideologías. Tenemos que trabajar para hacer también del Tercer Mundo una comunidad organizada. Esta es la hora de los pueblos y concebimos que, en ella, debe concretarse la unión de la humanidad.
Finalmente, la liberación exige una correcta BASE INSTITUTCIONAL, tanto a nivel mundial como en los países individualmente. La organización institucional tendrá que ser establecida una vez clarificado: qué se quiere, cómo se ha de lograrse lo que se quiere, y quién ha de ser responsable por cada cosa.
Venimos haciendo en el País una revolución en paz para organizar a la comunidad y ubicarla en óptimas condiciones a fin de afrontar el futuro. Revolución en paz significa para nosotros desarmar no sólo las manos sino los espíritus, y sustituir la agresión por la idea, como instrumento de lucha política. Hemos sido consecuentes con este principio. Así reunimos a los máximos líderes de los PARTIDOS POLITICOS que no integran el Frente Justicialista de Liberación, en diálogo abierto y espontáneo con los Ministros del Poder Ejecutivo Nacional, y seguiremos haciéndolo en adelante.
La JUVENTUD ARGENTINA, llamada a tener un papel activo en la conducción concreta del futuro, ha sido invitada a organizarse. Estamos ayudándola a hacerlo sobre la base de la discusión de ideas, y comenzando por pedir a cada grupo juvenil que se defina y que identifique cuáles son los objetivos que concibe para el País en su conjunto. Este es el inicio. El fin es la unión de la juventud argentina sin distinciones partidarias; y el camino es el respeto mutuo y la lucha, ardorosa sí, pero por la idea.
Los TRABAJADORES, columna vertebral del proceso, están organizándose para que su participación trascienda largamente de la discusión de salarios y condiciones de trabajo. El país necesita que los trabajadores, como grupo social, definan cuál es la sociedad a la cual aspiran de la misma manera que los demás grupos políticos y sociales. Ello exige capacitación intensa y requiere también que la idea constituya la materia prima que supere a todos los demás instrumentos de lucha.
Los EMPRESARIOS se han organizado sobre las bases que han hecho posible su participación en el diálogo y el compromiso. De aquí en más, el Gobierno ha de definir políticamente, actividad por actividad, y comprometer al empresario en una tarea conjunta, para que su capacidad creativa se integre al máximo el interés del País.
Para identificar el papel de los INTELECTUALES, haya que comenzar por recordar que el País necesita un modelo de referencia que contenga, por lo menos, los atributos de la sociedad a la cual aspira, los medios de alcanzarlos, y una distribución social de responsabilidades para hacerlo. Este proceso de elaboración nacional tendrá que lograrse convergiendo tres bases al mismo tiempo: lo que los intelectuales formulen, lo que el País quiera y lo que resulte posible realizar. A ellos toca organizarse para hacerlo. El intelectual argentino debe participar en el proceso, cualquiera sea el país en que se encuentre.
Las FUERZAS ARMADAS están trabajando en el concepto de guerra total y, en consecuencia, de defensa total. La verdadera tarea nacional es la de la liberación, y nuestras Fuerzas Armadas la han asumido en plenitud. La defensa se hace así contra el neocolonialismo y, el compromiso de las Fuerzas es con el desarrollo social integrado del País en su conjunto, realizado con sentido nacional, social y cristiano.
Hay una cabal coincidencia entre la concepción de la IGLESIA, nuestra visión del mundo y nuestro planteo de justicia social, por cuanto nos basamos en una misma ética, en una misma moral, e igual prédica por la paz y el amor entre los hombres.
En cuanto a la MUJER, estamos profundamente satisfechos, como mandatarios y como hombres, de su evolución en nuestra sociedad. Más de veinticinco años pasaron desde que la asignación del derecho de voto femenino terminó con su subordinación política. Nuestras mujeres mostraron desde entonces que pueden trabajar, elegir y luchar como los varones y preservar, al mismo tiempo, los atributos de femineidad y de esposas y madres ejemplares con que impregnan de afecto nuestra vida.
Estas concepciones, que vienen fortificando nuestra acción presente y que constituyen nuestro programa grande para el futuro, configuran el contenido básico del MODELO ARGENTINO que en breve ofreceremos a la consideración del País.
Nuestra Argentina necesita un PROYECTO NACIONAL, perteneciente al país en su totalidad. Estoy persuadido de que, si nos pusiéramos todos a realizar este trabajo y si entonces comparáramos nuestro pensamiento, obtendríamos un gran espacio de coincidencia nacional. Otros países que han elaborado un estilo nacional tuvieron uno de dos elementos en su ayuda: o siglos para pensarse a sí mismos, o el catalizador de la agresión externa.
Nosotros no tenemos ni una ni otra cosa. Por ello, la incitación para redactar nuestro propio MODELO tiene que venir simplemente de nuestra toma de conciencia. Como Presidente de los argentinos propondré un MODELO a la consideración del país, humilde trabajo, fruto de tres décadas de experiencia en el pensamiento y en la acción. Si de allí surgen propuestas que motiven coincidencia, su misión estará más que cumplida.
El MODELO ARGENTINO precisa la naturaleza de la democracia a la cual aspiramos, concibiendo a nuestra Argentina como una democracia plena de justicia social. Y en consecuencia, concibe al Gobierno con la forma representativa, republicana, federal y social. Social por su forma de ser, por sus objetivos y por su estilo de funcionamiento.
Definida así la naturaleza de la democracia a la cual se aspira, hay un solo camino para alcanzarla: gobernar con PLANIFICACIÓN.
Habremos también de proponer al País una reforma de la CONSTITUCION NACIONAL. Para ello estamos ya trabajando desde dos vertientes: por un lado, recogiendo las opiniones del País; y por el otro, identificando las solicitaciones del MODELO ARGENTINO.
Quiero finalmente referirme a la PARTICIPACION dentro de nuestra democracia plena de justicia social.
EL ciudadano como tal se expresa a través de los partidos políticos, cuyo eficiente funcionamiento ha dado a este recinto su capacidad de elaborar historia.
Pero también el hombre se expresa a través de su condición de trabajador, intelectual, empresario, militar, sacerdote, etc.
Como tal, tiene que participar en otro tipo de recinto: el CONSEJO PARA EL PROYECTO NACIONAL que habremos de crear enfocando su tarea sólo hacia esa gran obra en la que todo el País tiene que empeñarse.
Ningún partícipe de este CONSEJO ha de ser un emisario que vaya a exponer la posición del Poder Ejecutivo o de cualquier otra autoridad que no sea el grupo social al que represente.
Queremos, además, concretar nuestro pensamiento acerca de la forma de configurar las concepciones de cada grupo social y también de cada grupo político.
Concebimos que los criterios formalizados en bases, plataformas u otros cuerpos escritos que expresen el pensamiento de partidos políticos y grupos sociales, no pueden ser otra cosa que su versión de PROYECTO NACIONAL.
Esclarezcamos nuestras discrepancias, y, para hacerlo, no transportemos al diálogo social institucionalizado nuestras propias confusiones.
Limpiemos por dentro nuestras ideas, primero, para construir el diálogo social después.
Estas son, señores Legisladores, las principales reflexiones que, como Presidente de todos los Argentino me he sentido en el deber de traer hoy a vuestra alta consideración.